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Pantalla Uruguay: precio del ternero subió 4,5% y marcó US$ 4,36 por kilo
22 de octubre de 2026 - 10:33 hs.
Pantalla Uruguay ok

La demanda por la reposición continúa “firme” y volvió a impulsar los valores de los terneros en el remate 321 de Pantalla Uruguay. Los terneros promediaron US$ 4,36 por kilo, 4,5% más que en el remate anterior, y se vendió 100% de la oferta, mientras las terneras alcanzaron US$ 4,18 por kilo, confirmando una reducción significativa de la tradicional diferencia de precios entre machos y hembras, destacó el director de Megaagro y participante de Pantalla Uruguay, José Aicardi, en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Valoró que el comportamiento del mercado incluso superó sus expectativas, porque esperaba cierta estabilización de los precios ante la aparición de terneros más pesados. “Pensé que se iba a frenar un poco. Apareció más oferta, con un poco más de kilos, y no se ha frenado. Sigue una demanda importante”, afirmó.

En la primera jornada del remate se ofrecieron 7.278 vacunos y se colocaron 7.153, alcanzando 98,28% de ventas. Aicardi destacó que prácticamente todos los lotes tuvieron puja y que la intensidad de la demanda extendió el tiempo de comercialización. La categoría más numerosa fueron los terneros. Se vendieron los 2.560 ofrecidos, a un promedio de US$ 4,36 por kilo y US$ 880 por cabeza. El valor por kilo aumentó 4,5% respecto al remate anterior y el precio por cabeza subió 3,2%.

Dentro de esa categoría, los terneros de menos de 140 kilos promediaron US$ 5,13 por kilo; los ubicados entre 140 y 180 kilos, US$ 4,73; y los de más de 180 kilos, US$ 4,19. Aicardi reconoció que esperaba que el mayor peso de la oferta comenzara a moderar las cotizaciones. Parte de los terneros que permanecieron durante el invierno en los establecimientos ya tienen, desde el punto de vista productivo, características similares a novillos de un año, aunque por edad todavía integran la categoría de terneros.

Sin embargo, la demanda absorbió la oferta y volvió a incrementar los precios. “Hay una presión y una avidez por el ternero tremenda, pese a una primavera que cuesta que se muestre”, sostuvo.

Otro de los elementos destacados fue el comportamiento de las hembras. De 2.138 terneras ofrecidas se comercializaron 2.013, equivalente a 94%, con un promedio de US$ 4,18 por kilo y US$ 835 por cabeza.

Para Aicardi, la proximidad entre los valores de machos y hembras refleja la fortaleza actual del negocio criador. “Históricamente teníamos prácticamente 20 centavos de diferencia entre un ternero macho y una ternera hembra. Hoy están prácticamente a la par”, comparó. Los lotes mixtos de terneros y terneras alcanzaron incluso US$ 4,44 por kilo y US$ 777 por cabeza, con 100% de colocación.

En las categorías de mayor edad, los novillos de uno a dos años promediaron US$ 3,66 por kilo y US$ 1.093 por cabeza; los novillos de dos a tres años, US$ 3,44 y US$ 1.237, respectivamente; y los mayores de tres años alcanzaron US$ 3,37 por kilo y US$ 1.497 por cabeza.

Las vacas de invernada también tuvieron 100% de colocación, con un promedio de US$ 2,72 por kilo y US$ 1.125 por cabeza. Aicardi consideró que el mercado de reposición viene recorriendo desde hace meses un camino con cierta independencia respecto al ganado gordo. Si bien las categorías de terminación más rápida mantienen una relación más directa con los precios de faena, en los animales jóvenes el clima y las condiciones para producir kilos tienen actualmente una incidencia particularmente importante.

En ese escenario, destacó la transformación que se produjo en parte de los sistemas ganaderos. El tradicional invernador está orientándose cada vez más hacia la recría y la producción de animales para ingresar posteriormente a corrales, lo que agregó demanda sobre los terneros, advirtió. Y señaló que “hoy la figura del invernador prácticamente ha desaparecido y se ha transformado en recriador”.

El objetivo, explicó, pasa en muchos casos por comenzar con un ternero y acelerar su recría hasta alcanzar 380 a 400 kilos con menos de 24 meses, dejándolo en condiciones de ingresar a sistemas de terminación. Esto ayuda a explicar por qué actualmente la presión compradora sobre los terneros puede ser superior a la observada sobre algunos novillos de uno a dos años.

La demanda no proviene exclusivamente de los “grandes” corrales vinculados directamente con la industria. La buena relación entre el precio del grano y la carne está favoreciendo distintas estrategias de intensificación, desde suplementación sobre verdeos y autoconsumo hasta encierres de menor escala, dijo.

Aicardi sostuvo que estos sistemas también deben considerarse parte del proceso de recría, porque buscan acelerar la producción de kilos y acortar los tiempos necesarios para alcanzar el peso de terminación.

Los animales más jóvenes, además, pueden presentar mejores eficiencias de conversión, lo que mejora la ecuación cuando la relación entre el costo de la alimentación y el precio final del ganado resulta favorable, consideró.

El otro soporte del mercado es el ganado gordo. Aicardi señaló que la reactivación de varias plantas industriales produjo un cambio de tendencia y cierta recuperación de los valores, en momentos en que la disponibilidad de ganado terminado continúa limitada.

“Venimos saliendo de un invierno riguroso y todavía no hemos entrado a pleno, ni cerca, en una buena primavera”, indicó. La situación se observa especialmente en los campos naturales del norte, que comenzaron a brotar pero todavía presentan poco volumen de forraje. A esto se suma el cambio estructural de algunos invernadores hacia sistemas de recría, reduciendo la generación tradicional de ganado gordo exclusivamente a pasto.

Al mismo tiempo, la reapertura o retorno a la actividad de plantas frigoríficas agregó presión desde la demanda. Aicardi ubicó al novillo gordo en un rango aproximado de US$ 5,90 a US$ 6 por kilo, mientras la vaca se mueve entre US$ 5,70 y US$ 5,80 y la vaquillona se encuentra próxima a US$ 5,90, con una demanda importante desde el abasto y la industria.

Las entradas presentan diferencias entre plantas: algunas trabajan con plazos de alrededor de cinco o seis días y otras pueden extenderse hacia 10 o 15 días, dependiendo de su estructura de faena y del peso que tengan los negocios previamente acordados con ganado de corral.

Para Aicardi, la oferta de ganado gordo no aumentará rápidamente, por lo que no visualiza por ahora elementos que puedan modificar de forma significativa el escenario de precios. “Veo firmeza. Creo que el principal driver de todo esto sigue siendo cuál sea el comportamiento del clima”, afirmó.

El primer día del remate dejó así una señal clara: aun con terneros más pesados y una primavera que todavía no terminó de afirmarse, la demanda por animales jóvenes continúa creciendo, apoyada por las posibilidades de intensificar la recría, una relación favorable entre grano y carne y un mercado del ganado gordo que permanece “firme”.

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José Pedro Aicardi - Megaagro - 22-10-26 - verdemedia

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