
Una empresa ganadera criadora del norte del país cerró el ejercicio 2025/26 con un ingreso neto de US$ 184 por hectárea, el mayor desde 2021/22, impulsada por la combinación de “buenos” precios del ganado y una producción que viene mejorando de manera “sostenida”. El resultado supera incluso la renta que podría obtener el propietario arrendando el campo y permite estimar una rentabilidad de hasta 8% sobre el capital destinado a la producción ganadera.
El caso fue analizado por el consultor ganadero Esteban Montes en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, a modo de ejemplo concreto del impacto que están teniendo las actuales relaciones de precios sobre los resultados de las empresas.
Se trata de un establecimiento que históricamente funcionó como un sistema de ciclo completo con lanares y que actualmente se especializó en cría vacuna. La empresa vende los terneros machos al destete y las vacas gordas, mientras mantiene una carga ajustada a la capacidad productiva del campo. “Es un establecimiento típico del norte”, destacó Montes.
La carga se ubica en 0,76 unidades ganaderas (UG) por hectárea, un nivel que el consultor considera adecuado teniendo en cuenta que en el norte del país las restricciones forrajeras pueden aparecer tanto durante el invierno como en verano. El establecimiento tiene cerca del 10% del área mejorada, principalmente mediante mejoramientos extensivos que reciben fertilización anual.
Durante el último ejercicio también se utilizó suplementación para los terneros machos y hembras de menor desarrollo, aprovechando las relaciones favorables entre el precio del ganado y el alimento. El objetivo fue agregar kilos a los machos y, en las hembras, acercar las terneras de menor peso al resto de la generación para mejorar su posterior desempeño reproductivo, comentó. La empresa entora aproximadamente 0,46 vacas por hectárea y alcanza una marcación del orden de 80%.
Uno de los cambios observados durante 2025/26 fue el “aumento” del peso de venta. Comparó que en ejercicios anteriores los animales comercializados se ubicaban en torno a 300 kilos, mientras que en el último ejercicio el promedio se acercó a 350 kilos. Con esa combinación, la empresa alcanzó una producción de carne de 108 kg/ha.
Montes destacó que los resultados no responden únicamente a la coyuntura “favorable” de precios, sino que también un proceso de “mejora” productiva que comienza en la recría de las hembras y posteriormente se traslada a los indicadores del rodeo de cría.
La diferencia entre la tasa de preñez y la marcación se encuentra dentro de niveles que Montes considera relativamente normales, aunque con posibilidades de mejora. Pero para elevar estructuralmente el desempeño del rodeo puso especial énfasis en la recría de las vaquillonas. “El impacto mayor que se logra a nivel de un rodeo de cría es con las vaquillonas”, afirmó.
El asesor planteó que llegar al primer entore con animales de “buen” peso, que comiencen a ciclar y puedan preñarse temprano, permite progresivamente “emparejar” el rodeo y “mejoren” sus indicadores. Es un proceso que requiere tiempo, pero que posteriormente repercute sobre todo el sistema.
“Llegando con una vaquillona con buen peso al momento del entore, que las vaquillonas estén alzando y preñándose temprano, ese es el fundamento más fuerte para emparejar un rodeo de cría”, explicó.
La mejora productiva y, fundamentalmente, el escenario de precios se reflejó directamente en el resultado económico. Los costos de la empresa aumentaron desde aproximadamente US$ 90 a US$ 106 por hectárea, pero ese incremento fue ampliamente compensado por el crecimiento de los ingresos, advirtió. Y valoró que el producto bruto vacuno alcanzó US$ 290 por hectárea, considerando ventas menos compras y la variación de inventario.
Para Montes, se trata de un nivel excepcional para una empresa dedicada a la cría. “Ver un número de US$ 290 de producto bruto vacuno en un establecimiento criador es realmente muy bueno”, afirmó.
Después de los costos, el ingreso neto se ubicó en aproximadamente US$ 184 por hectárea, siendo este resultado el mayor registrado por esta empresa desde el ejercicio 2021/22. En tanto que en los años anteriores el ingreso neto se había ubicado en niveles del orden de US$ 126 a US$ 129 por hectárea, por lo que el salto hasta US$ 184 marca una diferencia significativa. “Es la cifra récord”, señaló Montes.
El resultado permite además realizar otra comparación: qué obtiene el propietario explotando el establecimiento frente a la alternativa de arrendar la tierra. Montes estimó que un campo en el norte puede tiene un costo de arrendamiento del orden de US$ 100 a US$ 120 por hectárea.
Tomando como referencia una renta de US$ 120/ha, quedarían aproximadamente US$ 64/ha atribuibles al resultado generado por el capital y la actividad productiva desarrollada sobre la tierra.
Pero el ejercicio también permite visualizar uno de los problemas que está aumentando los costos de las empresas ganaderas del norte: la garrapata. Montes explicó que el establecimiento históricamente destinaba aproximadamente US$ 3 a US$ 4 por hectárea a gastos sanitarios vinculados a los vacunos. Actualmente ese costo se encuentra en torno a US$ 10 por hectárea. El incremento, según el asesor, representa unos US$ 6 adicionales por hectárea.

