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Ganadería
Ganadería: “El riesgo más grande hoy es perder kilos y preñez, no que baje el precio”
30 de octubre de 2026 - 11:14 hs.
Marella

Con precios del ganado entre los “más altos” de la historia y una “mejora” estructural de la productividad, la ganadería atraviesa un escenario “favorable”, aunque con desafíos por la disponibilidad de forraje y el “creciente” costo del capital de trabajo, sostuvo el asesor e integrante de un grupo CREA, Gustavo Marella, en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Un análisis realizado por asesores CREA indica que una empresa ganadera media podría soportar una caída de hasta 28% en los precios sin que su ingreso de capital baje de US$ 100 por hectárea. Eso ocurre en un contexto en el que el sector atraviesa uno de sus “mejores” momentos en materia de precios, acompañado por señales productivas “positivas”, dijo.

Marella destacó el crecimiento del rodeo, la retención de vientres y una producción de terneros que superó los 3 millones de animales, junto con niveles “elevados” de preñez y un progresivo “acortamiento” de los ciclos productivos.

El precio aparece como el principal impulsor de los resultados actuales, con aumentos del orden de 40% a 50%, pero el asesor señaló que también hay una “mejora” estructural de la productividad.

“Venimos de tres años consecutivos con compañías que están por arriba del 80% en los talleres de gestación, con destetes que se posicionan de vuelta arriba de los 3 millones de terneros y se han acortado los ciclos”, explicó. Detrás de esa transformación identificó más pasto, mayor calidad de las pasturas, suplementación y mejores relaciones de precios, que permiten acelerar la recría y el engorde.

El escenario favorable también modificó la estructura de costos. Marella señaló que el acceso a la tierra dejó de ser necesariamente el principal condicionante y que el capital de trabajo pasó a ocupar ese lugar. Tomando como referencia un valor de la tierra de unos US$ 4.178 por hectárea, el asesor indicó que una hectárea equivale actualmente a unos 700 kilos de carcasa de novillo, una de las relaciones más “favorables” para la ganadería de los últimos años.

Algo similar ocurre con los arrendamientos ganaderos, ubicados aproximadamente entre US$ 75 y US$ 90 por hectárea. La dificultad está en reponer el ganado. “El invernador necesita el doble de capital que hace tres años por cabeza”, advirtió.

Por eso, Marella consideró que el crédito está adquiriendo una importancia “creciente”, para financiar sistemas que requieren cada vez más recursos para mantener el mismo número de animales. Planteó también que el actual nivel de precios hace difícil el ingreso de nuevos inversores al negocio ganadero, justamente por el elevado capital necesario para comprar hacienda. “El riesgo más grande es perder los kilos”, enfatizó.

Para el asesor CREA, el desafío inmediato no pasa principalmente por anticipar una “fuerte” corrección del precio del ganado. “El riesgo más grande de este año es perder los kilos y la preñez por la falta de comida. No es la caída de precios”, sostuvo.

Un ejercicio realizado con asesores CREA mostró que una empresa ganadera media podría soportar una caída de hasta 28% en los precios sin que el ingreso de capital baje de US$ 100 por hectárea. Incluso con ese ajuste, sostuvo, el ingreso de capital permitiría cubrir la renta. “Hay margen”, resumió.

Por eso, entiende que vender ganado exclusivamente por temor a una baja de precios tiene hoy menos fundamento que ajustar la carga cuando falta alimento. “Vender por miedo a una baja de precio tiene menos sentido que vender para juntar comida”, consideró.

Marella puso como ejemplo la posibilidad de suplementar un ternero con una ración de aproximadamente US$ 400 por tonelada y una conversión del orden de 5 a 1. Bajo esa relación, estimó que producir el kilo adicional cuesta unos US$ 2 frente a un producto final que vale cerca de US$ 3 por kilo. “Lo que tengo que hacer es destetar, preñar la vaca, cuidar el sistema para que no se me caiga. Esto es gastando más, no cerrando la canilla”, señaló.

Invertir para cuando “se vaya la espuma”

El asesor advirtió, de todos modos, que la retención actual terminará generando una mayor oferta en los próximos años.  “La retención de hoy es la oferta de mañana”, señaló Marella, por lo que los precios podrían acomodarse cuando esos animales lleguen al mercado dentro de dos o tres años.

En ese contexto, el asesor recomendó aprovechar los resultados actuales para realizar inversiones que “mejoren” la eficiencia y preparen a las empresas para un escenario menos “favorable”. “Invertir en cosas que me dejen posicionado para que el día de mañana, cuando se vaya la espuma, la empresa sea sólida y resiliente ante ese cambio de precio”, sugirió.

Entre esas inversiones el asesor mencionó corrales, alambrados, mangas, mejoramientos, praderas, verdeos, subdivisiones y disponibilidad de agua. Para Marella, el desafío es combinar más producción por hectárea con una mayor eficiencia individual, sin sacrificar kilos por animal.

Con precios “excepcionales” pero condiciones forrajeras que siguen siendo “desafiantes” en algunas regiones, Marella sostuvo que la prioridad pasa por proteger la producción, la preñez y la estructura de las empresas, aprovechando el actual margen para fortalecer los sistemas antes de que cambie el ciclo ganadero.

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Gustavo Marella - Asesor de empresas agropecuarias - 29-10-26 - verdemedia

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