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Ganadería
Feedlots argentinos están llenos; la reposición genera pérdidas de hasta US$ 200 al ingreso
30 de octubre de 2026 - 11:02 hs.
Patricio Leon

Los feedlots visitados por técnicos uruguayos en Argentina están trabajando con “alta” ocupación y encierres que pueden superar los 200 días. La “elevada” relación entre el precio de la reposición y el ganado gordo genera pérdidas estimadas entre US$ 170 y US$ 200 por animal al momento del ingreso, que los sistemas buscan recuperar agregando más kilos con dietas que cuestan alrededor de US$ 190 a US$ 200 por tonelada, destacó el integrante del Departamento Técnico de Nutex, Patricio León, en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Una gira realizada por Argentina permitió recorrer feedlots, establecimientos de cría y una planta de etanol, con el objetivo de conocer diferentes sistemas productivos y evaluar prácticas “aplicables” en Uruguay. Entre los establecimientos visitados estuvo un feedlot con capacidad estática para 100.000 animales, además de Las Chilcas, un sistema que integra producción ganadera, agricultura, etanol, burlanda, biogás y producción porcina.

“Están todos llenos”, afirmó León, al referirse a los corrales observados. Una de las características que destacó fue la extensión de los períodos de alimentación. La industria está utilizando hotelería y desarrollando programas de 200 días e incluso más, con el objetivo de producir animales pesados y carne destinada a la exportación.

De 300 a más de 550 kilos

León identificó dos esquemas productivos claramente “diferenciados”. Para el mercado interno continúa el modelo tradicional argentino, con animales que llegan a faena en el entorno de 340 a 350 kilos. En los programas orientados a la exportación, en cambio, los animales ingresan al corral con algo más de 300 kilos y pueden salir con 550, 560 e incluso 600 kilos. “Es más parecido a lo nuestro”, señaló.

Las diferencias de peso también impactan sobre la eficiencia de conversión. En los animales livianos se manejan relaciones próximas a 6 kilos de alimento por kilo producido, mientras en los sistemas de mayor peso y encierres prolongados las conversiones se ubican generalmente entre 8 y 9 a 1, con algunos casos superiores.

En términos productivos, León no observó “grandes” diferencias respecto a los feedlots uruguayos. Una ventaja argentina aparece en las condiciones climáticas de las regiones visitadas, principalmente Córdoba y San Luis, donde el régimen de precipitaciones genera “menos” problemas de barro durante buena parte del período de encierre.

Dietas de US$ 190 a US$ 200 por tonelada

La otra diferencia relevante está en el costo de alimentación. En los establecimientos visitados, las dietas se ubicaban aproximadamente entre US$ 190 y US$ 200 por tonelada, valores inferiores a los observados en Uruguay. León relacionó esa ventaja con la ubicación de los corrales respecto a las zonas productoras de granos y su distancia del puerto de Rosario.

Sin embargo, el menor costo del alimento convive con un problema importante: la reposición está muy cara en relación con el precio del ganado terminado. “Ellos están entrando al corral con pérdida”, advirtió.

Según la información recogida durante la gira, algunos animales ingresan con una pérdida inicial estimada entre US$ 170 y US$ 200 por cabeza. “Después están tratando de recuperarlo con la producción, metiendo más kilos, y por eso también es la extensión de los días de encierre”, señaló.

El resultado final queda condicionado a que la eficiencia productiva y el costo de alimentación permitan compensar ese desbalance inicial. “No saben cómo les va a salir ese encierre porque tienen que recuperar esos US$ 200 de pérdida a la entrada”, afirmó.

Economía circular en el feedlot

Otro de los aspectos que llamó la atención durante la recorrida fue la integración productiva de algunos establecimientos. León destacó particularmente el modelo de Las Chilcas, donde el sistema integra agricultura y ganadería con una planta de etanol, producción de burlanda y generación de biogás a partir del estiércol del feedlot y de una granja porcina.

La integración permite aprovechar subproductos como alimento y transformar residuos en energía, cerrando parte del ciclo productivo dentro del propio establecimiento. Para León, el concepto de sustentabilidad observado no se limita al componente ambiental. “La premisa del campo obviamente es ser sustentable a nivel medioambiental, pero también la sustentabilidad de la que hablan es la sustentabilidad económica”, señaló.

La gira mostró así una producción intensiva argentina con corrales altamente ocupados, costos de alimentación competitivos y una creciente orientación hacia animales pesados para exportación, aunque enfrentando una relación de compra-venta que obliga a extender los encierres y aumentar la producción por animal para intentar recuperar el elevado costo de la reposición.

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Patricio León - Nutex - 29-10-26 - verdemedia

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