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Brasileños aumentan interés por campos en Uruguay, pero la concreción de negocios puede llevar años
17 de septiembre de 2026 - 10:13 hs.
Francisco Roque de Pinho (The Land Group)

El interés de empresarios y familias brasileñas por invertir en tierras uruguayas viene creciendo, impulsado por la búsqueda de diversificación geográfica, preservación de capital y activos reales en un país considerado estable. Francisco Roque de Pinho, cofundador de The Land Group, señaló que existen conversaciones avanzadas, aunque advirtió que transformar ese interés en compraventas concretas es un proceso que demanda tiempo.

El cofundador de The Land Group, Francisco Roque de Pinho, dijo en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy que la presencia de compradores brasileños en el mercado de tierras uruguayo no es nueva, pero en el último tiempo el interés aumentó de manera visible. La compañía, creada hace 10 años junto al uruguayo Joaquín Labella, trabaja principalmente con familias y family offices europeos interesados en inversiones agrícolas y ganaderas, y actualmente mantiene varias conversaciones con potenciales inversores brasileños.

De Pinho identificó dos perfiles entre quienes están mirando Uruguay. Por un lado aparecen familias que evalúan instalarse en el país, generalmente interesadas en establecimientos de menor superficie donde puedan vivir e involucrarse directamente en la producción. Por otro, existen family offices e inversores con una lógica más financiera, que administran carteras globales y buscan incorporar tierras agrícolas como instrumento de diversificación y preservación patrimonial.

“Quieren hacer una asignación en un activo conservador, en un país estable, donde hay certidumbre, las instituciones funcionan y se sienten más seguros”, afirmó. En esos casos, la tierra uruguaya forma parte de una cartera mucho más amplia y no necesariamente responde a una decisión de trasladar una actividad productiva desde Brasil hacia Uruguay.

Según explicó, para determinados inversores institucionales existe como referencia destinar hasta 5% de la cartera a tierras agrícolas, porque estos activos ofrecen una diversificación diferente a la que puede obtenerse mediante instrumentos financieros o incluso con el inmobiliario tradicional. A eso se suma la posibilidad de utilizar personalmente el establecimiento, un componente que adquiere relevancia particularmente entre familias que buscan combinar inversión y calidad de vida.

El tipo de campo demandado, por lo tanto, es muy diverso. Algunos compradores priorizan exclusivamente los fundamentos económicos y pueden evaluar indistintamente agricultura, ganadería, forestación o sistemas mixtos. Otros tienen requerimientos mucho más específicos y buscan, por ejemplo, un establecimiento principalmente ganadero, con una buena casa o potencial para desarrollarla, porque pretenden pasar parte del año en Uruguay.

La localización tampoco responde a una única lógica. Algunos brasileños prefieren campos próximos a la frontera por familiaridad y cercanía, mientras otros priorizan el componente de estilo de vida y apuntan a zonas como José Ignacio o Rocha. En estos últimos casos, De Pinho explicó que el comprador debe asumir un valor adicional asociado al potencial inmobiliario, por encima de la capacidad estrictamente productiva del establecimiento. “Comprar campo no es una decisión que se toma de un día para otro. Es una inversión grande de capital”.

El actual nivel de precios de la tierra y de los productos agropecuarios puede, sin embargo, moderar la velocidad con la que ese interés se transforma en operaciones. De Pinho señaló que los altos valores de la carne terminan reflejándose en el precio de los establecimientos ganaderos y también en el capital necesario para poblarlos, lo que obliga a los inversores a analizar con mayor detenimiento el momento de entrada.

A su juicio, esa cautela incluso puede resultar saludable para el mercado. “No querés que de repente haya una burbuja en el precio de la tierra. Querés que el aumento del valor sea sostenible”, sostuvo. Para los inversores con una visión patrimonial de largo plazo, agregó, la tierra no se compra buscando retornos similares a los del private equity o venture capital, sino fundamentalmente como protección frente a la inflación y preservación de capital entre generaciones.

De Pinho consideró que, en horizontes largos, el precio de la tierra debería acompañar al menos la inflación, aunque puede existir una valorización adicional vinculada a la escasez del recurso, el crecimiento de la demanda mundial de alimentos y la búsqueda de activos en países estables. También planteó que en el futuro podría comenzar a reconocerse un premio para campos que demuestren mejoras productivas y ambientales derivadas de una gestión sistemática.

En ese sentido, sostuvo que un establecimiento manejado durante cinco, 10 o 15 años con mejoras comprobables en materia orgánica, estructura y fertilidad del suelo podría llegar a diferenciarse comercialmente frente a otro campo que no haya transitado ese proceso. Actualmente, admitió, el mercado todavía no necesariamente paga esa diferencia, pero consideró que podría hacerlo a medida que existan mediciones capaces de demostrar las mejoras realizadas.

El interés brasileño ya empieza a avanzar hacia casos concretos. The Land Group mantiene conversaciones con varios grupos y, particularmente, trabaja desde hace unos 18 meses con uno que podría concretar la adquisición de un establecimiento antes de finalizar el año. De Pinho aclaró, no obstante, que el proceso de decisión en este mercado suele ser largo y que una parte importante de las consultas nunca termina convirtiéndose en una operación. “En nuestra experiencia, tarda tres años desde el primer contacto hasta llegar a un negocio cerrado”.

Para el ejecutivo, por tanto, existe un interés creciente de capitales brasileños por el campo uruguayo, pero no debe confundirse ese movimiento con una ola inmediata de compraventas. El proceso involucra análisis financieros, productivos y patrimoniales, además de factores personales que hacen que las decisiones maduren lentamente. “De concretar el interés que se siente de brasileños por Uruguay a que se concreten adquisiciones, tarda”, concluyó.

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Francisco Roque de Pinho - The Land Group - 17-09-26 - verdemedia

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