
Atendiendo a los recientes resultados económicos de algunos establecimientos ganaderos en Uruguay, el productor agropecuario y asesor, Federico Baccino, destacó a VERDE que el ejercicio 2025-2026 fue “espectacular”, incluso superando las expectativas que tenía al inicio del período que cerró el pasado 30 de junio.
A modo de ejemplo, el ingeniero agrónomo dijo que en un sistema de cría sobre campo natural, con un índice Coneat cercano a 70, el ingreso de capital alcanzó aproximadamente “US$ 170 por hectárea”; mientras que en establecimientos ganaderos con algunas mejoras forrajeras los resultados se ubicaron entre “US$ 200 y US$ 220 por hectárea”.
Y en los sistemas de recría e invernada los números fueron todavía más significativos. En campos de “alto” potencial productivo, capaces de generar más de 350 kilos de carne por hectárea, el ingreso de capital se ubicó entre “US$ 450 y US$ 500 por hectárea”, superando incluso la renta agrícola de esta campaña, sostuvo. En tal sentido, confirmó que “en algunos sistemas de recría e invernada el resultado fue superior al de la agricultura”.
Baccino hizo hincapié en que esas empresas alcanzaron “rentabilidades del orden de 6% a 7%”, que son niveles históricamente “muy elevados” para la producción ganadera uruguaya. Mientras que los sistemas de ciclo completo se ubicaron en una situación intermedia, con ingresos estimados entre “US$ 230 y US$ 350 por hectárea y rentabilidades próximas al 5%”, indicó.
En cambio, la producción agrícola atravesó una campaña “mucho más desafiante” en este sentido, planteó. Y si bien se refirió a casos específicos, como los vinculados a establecimientos que asesora y que obtuvieron resultados “razonables”, con ingresos cercanos a “US$ 400 o US$ 450 por hectárea”, advirtió que la caída en los rendimientos de soja en kilos por hectárea redujo “significativamente” la rentabilidad del negocio. “No es habitual que la ganadería muestre resultados mejores que la agricultura”, reconoció.
Análisis, costos y diferencias
Para Baccino, esto “habrá que analizarlo después en dólares constantes, eso se lo dejo a los economistas, pero en dólares corrientes la verdad que estamos frente a uno de los mejores resultados, sobre todo en ganadería, en agricultura es otra la historia”. En predios pecuarios fue “uno de los mejores resultados en muchísimos años, sino el mejor”, recalcó.
Dijo que “hay una tendencia general a tener números significativamente más positivos en el ingreso de capital, lo que se compone un poco distinto a la interna” de cada establecimiento.
Al analizar este asunto señaló que “seguimos siendo un poco tibios en producir un poco más”, pero destacó que el resultado final –en gran parte explicado por precios– “termina siendo muy atractivo”.
Y por ponerle números que ilustren realmente eso, Baccino indicó –a modo de ejemplo– que “en un sistema criador, como uno que administro hace muchos años, índice Coneat 70, 100% de campo natural, el ingreso de capital está en US$ 170 por hectárea”.
En tanto que “en sistemas ganaderos con algunas pequeñas mejoras”, el ingreso varió “entre US$ 200 y US$ 220 por hectárea”, lo que es un “muy superior al promedio histórico”, planteó.
Comparó que “en la otra punta, en un sistema ganadero de recría e invernada, en un campo 100% mejorado, con pasturas de productividad muy alta, de altísima producción, por encima de 350 kilos de carne por hectárea, índice Coneat alto, el ingreso llega a US$ 450 o US$ 500 por hectárea, que incluso superan una renta agrícola”. Y más aún en un año en el que la renta agrícola está “bastante diezmada”, a la hora de decidir a qué actividad apostar en el campo, acotó.
Ingresos, rentas y ciclos
Cuando se considera toda la rentabilidad de esos sistemas de recría-invernada y de los casos que el asesor maneja, ya que dijo no tener la base de datos con la que pueden contar el Instituto Plan Agropecuario o Fucrea, la rentabilidad de los sistemas de recría e invernada para este ejercicio es “absolutamente histórica, de 6% a 7%”, específicamente “en esos campos que producen algo más de 300 kilos de carne”, valoró Baccino.
Luego, “en el medio” se encuentran los establecimientos de ciclo completo, que “habrá que ver si son 50% y 50%, o 70% y 30%”, pero quedan en el rango de entre “US$ 230 y US$ 350 por hectárea”, y una “rentabilidad que es más en torno al 5% que en el agrícola, con tierra más cara, porque en los agrícolas hay una valorización de tierra en torno a los US$ 8.500 a US$ 9.000”, comentó.
Y detalló que en esos de recría-invernada se está en valores de “entre US$ 6.000 y US$ 6.500, pero hay que agregar el capital que implica el ganado, que es muy significativo, arriba de US$ 2.000 a US$ 2.500 por hectárea”. Entonces, “se equiparan los capitales por los que hay que dividir ese ingreso de capital, y te queda que esa recría-invernada 6% a 7%, en mixtos 5% y la agricultura este año, a mí que me fue bastante bien, porque la verdad que salvo en algún campo que está en la zona núcleo tuve unos ingresos agrícolas bastante razonables, en torno a US$ 400 a US$ 450 por hectárea, me quedan 4%”, detalló.
El ingeniero agrónomo acotó que “no es normal ver que el orden haya quedado así”, porque “siempre la cría es la que tiene menos, pero a su vez es la más robusta, la que más los sostiene durante los años”, precisó.
Planteó que los sistemas de recría-invernada son “muy volátiles, menos que la agricultura, y dependen mucho de la relación flaco-gordo”. Recordó que “la pasaron muy mal en los ejercicios 2022-2023 y 2023-2024, pero este año les fue muy bien”.
Los campos “mixtos” son un “poco menos estables que la cría, pero mucho más estables que los de cría invernada y los agrícolas”, comparó. Aclaró que los predios agrícolas son un “serrucho perfecto”, que “terminan arrojando una rentabilidad de largo plazo” que es “bastante magra, pero que tienen años muy atractivos”.
En este análisis del tema, Baccino hizo una “salvedad” referida a varios indicadores a considerar, para construirse la idea de lo que pasó, porque “si uno ve el ingreso de capital y lo divide sobre el valor tierra, dan estos números que son muy buenos, pero hay que acordarse de que la cinética del precio de la tierra es mucho más lenta que la del precio de los commodities”.
Para completar su reflexión sobre los números y las condicionantes de este negocio, el productor señaló que “las tierras ganaderas están relativamente baratas en relación a su margen neto”, porque es un ciclo “positivo” de la ganadería. “Todavía eso no se trasladó al valor de la tierra y, en cambio, los campos agrícolas están relativamente altos para lo que es este ciclo agrícola tan negativo” en cuanto a los precios, porque “todavía no ajustaron o no creen que este ciclo de precios vaya a seguir y, por ahora, no ajustan”, sostuvo.
Por lo que advirtió una especie de “descalce” en las dos cosas. Esto hace que, por ejemplo, ocurra “algo bastante llamativo y atractivo”: si se considera “el valor de un campo ganadero Coneat 100 hoy anda en 700 kilos a 750 kilos de novillo”; mientras que “hace dos años estaba en torno a 1.400 kilos”, que es justo “el doble” en producto respecto al valor actual, lo que implica “cambios de una velocidad impactante”.
Desafío y plantas de raciones
A su entender, el “principal desafío ya no pasa únicamente por capturar buenos precios, sino por producir más kilos de carne por hectárea mediante una mayor incorporación de tecnología y una mejor utilización de los recursos disponibles”. “Seguimos siendo bastante tibios para producir más”, afirmó el productor y asesor.
Y comentó que el incremento de los costos registrado durante el último ejercicio respondió, en buena medida, a una mayor incorporación de insumos y tecnologías por parte de los productores.
A propósito, mencionó una mayor utilización de suplementación, fertilización y otras herramientas que apuntan a intensificar los sistemas de producción. “Hoy transformar granos en carne tiene una rentabilidad muy alta, y eso se está viendo en todo el país”, sostuvo. Según indicó, la “fuerte” demanda de raciones refleja ese proceso de intensificación.
Baccino indicó que “muchas” plantas procesadoras de raciones trabajan “al máximo” de su capacidad y que, en algunos casos, los productores deben planificar con anticipación el abastecimiento, debido al “elevado” nivel de operatividad. En tal sentido, “las plantas de raciones están trabajando prácticamente las 24 horas para atender la demanda”, graficó el consultor, en alusión a la demanda de estos insumos para la alimentación del ganado.
Consultado sobre los datos de preñez presentados recientemente en el Taller de Diagnósticos de Gestación Vacuna, Baccino valoró positivamente los resultados, aunque advirtió que ese indicador no debe analizarse de forma aislada. El porcentaje de preñez constituye una herramienta importante, pero no es el objetivo final de una empresa de cría, sostuvo. “Mi objetivo no es aumentar la preñez, mi objetivo es aumentar el ingreso por hectárea”, enfatizó.
En ese sentido, sostuvo que el resultado económico depende de un conjunto de variables que interactúan entre sí. Además del porcentaje de destete, mencionó el peso de los terneros al destete, la carga de vacas preñadas por hectárea y el peso de las vacas de descarte como factores que tienen una incidencia directa sobre el resultado económico de los sistemas criadores.
A modo de ejemplo, Baccino señaló que aumentar 10% el peso al destete puede generar un impacto económico similar a incrementar 10% el porcentaje de preñez, por lo que concentrar toda la atención en un único indicador puede conducir a decisiones equivocadas. “La preñez es muy importante, pero es una herramienta; lo que realmente importa es el ingreso neto por hectárea”, insistió.

