
La transformación de la ganadería uruguaya, con un número creciente de productores que deja el sistema de ciclo completo para especializarse en la recría y vender sus animales a corrales, también golpea a Progan, cooperativa de comercialización tradicionalmente vinculada al ganado de campo.
Así lo confirmó Juan Caviglia, presidente de Progan, al ser consultado por VERDE, además de describir cómo funcionan los convenios con la industria frigorífica, la problemática de Progan y las perspectivas del negocio ganadero.
Los convenios y una amenaza de fondo
Caviglia destacó el buen funcionamiento de los convenios que Progan mantiene con los frigoríficos de los grupos MBRF y Minerva Foods, a través de los cuales canaliza la faena de un padrón de productores mayoritariamente certificados en carne orgánica. Según explicó, ambas compañías industriales están aprovechando la demanda de Estados Unidos por ese tipo de producto, lo que le permite a Progan colocar bien su ganado de campo.
Sin embargo, Progan no cuenta con un corral de engorde, tampoco sus productores. “El que remite a Progan es porque tiene ganado de campo”, confirmó. Ese esquema, sostenido durante años, comienza a mostrar grietas frente al avance de un fenómeno que se consolida en la ganadería uruguaya: el pasaje de productores de ciclo completo hacia el ciclo incompleto, especializado en la recría de terneros y vaquillonas para su posterior venta a corrales.
“Estamos viendo que vamos a bajar la remisión”, admitió Caviglia, quien detalló que la cooperativa —cuyo ejercicio va de octubre a setiembre— ya había registrado una leve baja el año pasado y proyecta una nueva caída en el cierre del ejercicio actual. Si bien parte de ese descenso coincide con la caída general de la faena a nivel país, reconoció que Progan atraviesa “ese proceso de transformación” que impulsa a productores con ciclos más acelerados y más proclives a hacer números a migrar hacia el ciclo incompleto.
Quiénes y por qué cambian de sistema
El padrón de Progan está dominado por productores de ciclo completo, con una porción menor dedicada a la recría y un grupo todavía más chico de criadores puros. Es precisamente la franja de ciclo completo, con procesos más acelerados y mayor orientación a la gestión financiera la que está optando por pasarse al ciclo incompleto, filtrando así novillos y vaquillonas que antes terminaban en el frigorífico y que ahora tienen como destino un corral.
“Es un fenómeno que está ocurriendo en toda la ganadería”, subrayó el presidente de Progan. Además, comentó que recientemente la cooperativa realizó una jornada a puerta cerrada con sus socios, a la que invitó a integrantes de MBRF y Minerva, para plantear esta problemática y pensar posibles caminos.
Programa Impulso
Entre las alternativas que baraja Progan está la posibilidad de participar del programa Impulso, la herramienta de capitalización de ganado que ofrece Marfrig (MBRF), mediante la cual el productor aporta su novillo y la industria pone la infraestructura, la alimentación y el manejo durante un período de 100 a 120 días. Al cierre del ciclo, cuando se valoriza el animal, se descuentan los costos y la ganancia se reparte en partes iguales entre el productor y MBRF.
El problema, según Caviglia, es cultural, ya que “por defecto los productores normalmente, cuando vendemos, ya queremos salir del tema, no queremos capitalizar, no queremos compartir riesgos”. Esa resistencia a compartir el riesgo del engorde explica, en su visión, por qué el canal de capitalización no ha logrado consolidarse entre los socios de la cooperativa, pese a estar disponible.
Frente a ese escenario, Caviglia descartó por el momento que Progan construya su propio corral. “En la escalera de posibilidades creo que no entra. Pero si entrara, sería la última”, afirmó, argumentando que el negocio de Progan se centra específicamente en el ganado de pasto y en la gestión de convenios de remisión a los frigoríficos, sin intervenir en las etapas previas de la cadena productiva.
También aclaró que Progan no trabaja como un grupo Crea. “No nos metemos en la empresa” del productor, comentó Caviglia, aunque la cooperativa busca estar cada vez más cerca de sus socios en aspectos como el manejo ambiental, el bienestar animal y la eficiencia productiva, afirmó.
En ese sentido, adelantó que Progan tiene en marcha dos proyectos orientados a validar tecnologías de fácil aplicación, vinculadas al agua, la sombra, la subdivisión de potreros y el manejo reproductivo, con el objetivo de mejorar la eficiencia de los sistemas productivos y, con ello, reducir las emisiones asociadas a la ganadería.
La cooperativa realizó estimaciones preliminares, en base a una encuesta propia, sobre cuánto ha significado el programa Impulso para quienes ya participan y cuánto podría representar a futuro, aunque reconoció que se trata de “datos muy primarios” para avanzar en una propuesta concreta.
El objetivo inmediato es conformar una mesa de trabajo reducida para explorar en el corto plazo qué herramientas podrían generarse, para que los productores que migran al ciclo incompleto puedan seguir canalizando su ganado a través de Progan, hacia algún corral conveniado.
Cabe señalar que MBRF cuenta con corral propio, lo que le permitiría avanzar más rápido en este tipo de esquemas, mientras que Minerva trabaja con corrales conveniados, aunque se estima que en dos o tres años esa compañía también necesitará reforzar esa vía, en un escenario donde se prevé que la faena nacional será considerablemente más alta que la actual.
Una faena que retrocede entre 12% y 14%
Consultado por los números del ejercicio en curso, Caviglia estimó que Progan cerrará con una faena de entre 78.000 y 80.000 cabezas, por debajo de las 86.000 u 88.000 del año anterior, en línea con la caída generalizada que muestra el país, situada entre el 12% y 14%. Confirmó que ese descenso se aceleró de manera marcada desde diciembre, un fenómeno que la directiva de la cooperativa de productores monitorea semana a semana.
Sobre las causas de esa aceleración, Caviglia identificó dos factores que se combinan: por un lado, la salida de productores hacia el ciclo incompleto; por otro, una suba de precios “que nadie esperaba” y que llevó a muchos productores a adelantar la venta de sus novillos.
Según explicó, la ecuación productiva terminó cerrando mejor con animales más livianos y más eficientes en la conversión, evitando así el tramo final de engorde —los últimos 60, 70 u 80 kilos— que definió como “el cuello de botella del sistema”.
A esa lógica se suman, según Caviglia, las dificultades derivadas de la garrapata, los problemas de residuos de productos veterinarios y las mayores exigencias vinculadas con la tipificación de la carne, todos factores que refuerzan el atractivo de salir antes con el ganado de los campos.
El empresario proyectó que ese proceso debería derivar en un aumento del pie de cría y del número de cabezas dentro de los establecimientos, tanto de machos como de hembras, compensando con más animales la menor cantidad de kilos por cabeza vendida.
Convenios, bonificaciones y productores
Sobre el funcionamiento operativo de Progan, Caviglia explicó que la cooperativa cuenta con un padrón de algo más de 500 productores, de los cuales entre 280 y 300 remiten ganado año a año y son considerados “activos”.
Los convenios con las dos compañías frigoríficas presentan diferencias: uno se basa en una tabla objetiva de precios que publica el Instituto Nacional de Carnes (INAC), mientras que el otro utiliza una tabla que se libera semana a semana, con un componente más subjetivo.
A esa base se suman bonificaciones por certificación orgánica, por participar del convenio y por la inscripción anticipada de los animales ante la industria, además de ajustes por peso de carcasa y terminación.
El productor aclaró que Progan no interviene en los procesos previos a la remisión, como la compra de reposición o de insumos, sino que participa únicamente en el último proceso, que es la venta de los animales a frigorífico”.
Caviglia recordó que la cooperativa ya intentó generar bolsas conjuntas de compra de terneros, sin éxito, dada la complejidad logística que implica ese tipo de esquemas asociativos.
Convenio con INIA
El presidente de Progan también comentó que la cooperativa firmó este año un convenio marco con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), con el objetivo de adaptar a la ganadería el sistema de manejo de pasturas conocido como 3R —hoy aplicado en la lechería—, que contempla la recorrida, los remanentes y las rotaciones de las pasturas intensivas. El convenio, cuyo inicio se prevé para 2027, requiere el monitoreo de varios establecimientos.
En paralelo, Progan tiene en curso un proyecto financiado por el Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA), de INIA, enfocado en aspectos sanitarios y reproductivos, con el mismo objetivo de medir el impacto de estas prácticas sobre la eficiencia productiva y las emisiones de la producción ganadera.
Respecto al impacto de la exportación de ganado en pie sobre la disponibilidad de animales para faena, Caviglia relativizó su incidencia dentro de Progan.
Reconoció que la cooperativa puede haber perdido algo de ganado por esa vía, en línea con lo ocurrido a nivel país, pero remarcó que sus productores no suelen optar por ese canal comercial, que en los últimos años tampoco ofreció un negocio especialmente atractivo, según su punto de vista.
Garrapata
Consultado por las dificultades que genera la presencia de garrapata, Caviglia confirmó que se trata de otro factor que empuja a los productores a adelantar la venta de sus animales, en particular en la zona de mayor concentración del padrón de Progan —el noreste de Uruguay, entre Rocha y la zona centro, donde se ubica más del 80% de sus socios, además de productores en Tacuarembó y Rivera—.
El productor ganadero planteó el tema en términos de responsabilidad colectiva más que de búsqueda de culpables. Atribuyó buena parte de la responsabilidad de esta situación a una falta histórica de cultura y de interacción suficiente entre productores y autoridades sanitarias, en materia de manejo de residuos y de los cuidados previos a la faena.
“Esto nos va a llevar un tiempo, pero nos compete a todos tratar de cuidar eso”, sostuvo. Y anticipó que la complejidad del manejo previo al embarque —que exige aislar y tratar a los animales con anticipación— es otro motivo que impulsa a muchos productores a preferir una salida más temprana de sus novillos.
Años “soñados” y asignatura pendiente
Caviglia se mostró optimista respecto a las perspectivas del negocio ganadero. “Estamos en unos años soñados”, afirmó, tras casi tres décadas de trabajo en el sector. Según su lectura, los mercados, la demanda y la capacidad de faena e infraestructura de las industrias están alineados, en un contexto donde los productores muestran una adopción tecnológica creciente, mejores índices de preñez y una transformación productiva relevante, con más producción a partir de un menor stock ganadero.
El productor proyectó varios años de crecimiento sostenido para el sector, siempre que se resuelvan las “luces amarillas”, vinculadas a los aspectos sanitarios y de manejo.
También remarcó que la infraestructura de engorde a corral será la pieza clave para sostener ese crecimiento en cantidad y calidad de ganado.
Progan descarta desarrollar su propio corral, por el costo financiero y por alejarse del objetivo de la cooperativa. Por eso, se considera indispensable la construcción de alianzas con sus industrias socias. “No es un negocio para el productor. Creemos que hay que hacer alianzas, hay que hacer convenios grandes, que sean motores”, consideró Caviglia.
Y remarcó la voluntad de la cooperativa de “subirse a ese tren” del engorde a corral, para no quedar rezagada frente a una transformación que, según reconoció, ya es imparable en la ganadería uruguaya.

