
En una inspección que realizó en los últimos meses la División de Sanidad Animal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), en un predio ganadero encontró un producto veterinario brasileño que no está registrado legalmente en Uruguay, y que en su formulación tiene un contenido de garrapaticida superior al límite habilitado en el mercado local.
Se trata del fármaco antiparasitario denominado fluazurón, cuyos residuos fueron detectados en uno de los hallazgos en carne vacuna uruguaya por parte de la autoridad sanitaria china, y en ese producto proveniente de Brasil la fórmula concentrada de fluazurón es al 8%, cuando que en Uruguay el límite definido es al 2,5%.
Así lo informó el director del Programa Nacional de Residuos Biológicos y Controles en la Cadena Cárnica del MGAP, Diego Moreira, al exponer en las Jornadas Uruguayas de Buiatría 2026, realizadas los días 4 y 5 de junio, en Paysandú.
El establecimiento ganadero en cuestión es un campo forestado interdicto, ubicado en el departamento de Río Negro, al que se inspeccionó luego de detectar resultados no conformes en análisis de laboratorio de vacunos producidos en el lugar, comentó.
Advirtió: “sin generalizar, sin decir que todos somos malos alumnos, pero esto está pasando y es un relato de la realidad que hay que tenerlo en cuenta”. “Muchas veces los resultados que encontramos a través del monitoreo, nos cuesta interpretar, porque los registros aparentemente están bien, el tiempo de espera se cumplió”, señaló. “Pero si se está usando este tipo de productos, no hay tiempo de espera que amortigüe la presencia de residuos al final de la cadena”, enfatizó.
El jerarca detalló los diferentes casos registrados por China en embarques de carne exportada desde el mercado uruguayo en los años recientes, y profundizó en la problemática del uso de específicos veterinarios, principalmente para el combate de los ectoparásitos en la ganadería, como la garrapata.
Para dimensionar la importancia del asunto, Moreira advirtió que si China llegara a cerrar su mercado de manera temporal a las exportaciones de carne de Uruguay, además del impacto negativo en este negocio, es importante considerar que la información sobre este tema será publicada por la autoridad china y, entonces, otros mercados también podrán verla.
Eso señaló teniendo en cuenta cómo podría incidir este tema en las gestiones del gobierno uruguayo en varios países asiáticos, para lograr habilitaciones de exportación de productos.
Escalón y atención al sistema
Al advertir en ese marco sobre el problema de los residuos de productos veterinarios en carne exportada de Uruguay, el jerarca del MGAP reconoció que la situación empezó a “escalar” y “ya no era una detección puntual”, sino que la Administración General de Aduanas de China (GACC, por su sigla en inglés), que es la contraparte del MGAP, estaba informando que “estas detecciones se estaban dando con cierta frecuencia y ya nos llamaba un poco más la atención”.
Y sostuvo que “el escalón ya no era la atención al frigorífico sino que nos pedía que el MGAP, como autoridad oficial, atendiera el sistema de producción ganadera”.
El 19 de setiembre y el 24 de octubre de 2025 el MGAP recibió dos notificaciones de la autoridad sanitaria de China respecto a hallazgos de residuos de productos veterinarios, específicamente de fluazurón, en carne uruguaya exportada a ese país, indicó.
El jerarca advirtió que el nivel de detección del residuo de ese medicamento veterinario en uno de los casos “quintuplicó” el límite permitido por los controles sanitarios previstos en el mercado chino, y en el otro superó por poco la tolerancia.
La diferencia de la nota enviada por la Aduana de China en esta ocasión es que, si bien se trató de dos frigoríficos distintos y casos particulares, esta vez sugirió al MGAP realizar una revisión del sistema de producción ganadera de Uruguay, lo que supuso una “luz amarilla intensa”, advirtió.
“Uruguay produce carne, que se exporta al mercado chino, y estamos viendo en lo que nos están exportando de distintas plantas que hay indicios de que puede haber un tema para prestar atención”, comentó Moreira, en alusión a la comunicación que recibió el MGAP de China.
Relató que en enero del 2026 hubo una “nueva” comunicación del país asiático, en este caso de otro compuesto, denominado fipronil, pero vinculado a la misma problemática, y en 17 de marzo del 2026 se registró una “segunda detección de uno de los establecimientos que ya tenían el primer aviso”.
Esto implicó en que ese establecimiento, que era el frigorífico San Jacinto, quede suspendido de los registros de habitación de China y ya no pueda exportar a ese mercado hasta su rehabilitación.
Para Moreira, que un establecimiento de esas características, donde “una ciudad prácticamente vive y se sostiene a través del empleo” en esa empresa, “no tener acceso al mercado chino, si no tiene una espalda muy grande, es difícil sostener esa situación financiera”.
En cuanto al uso del fluazurón, el MGAP fue “implementando e incrementando medidas para mandar señales a su contraparte” china, pero también “a nivel de la producción primaria, para que se pusiera el tema sobre la mesa, se empezara a hablar de él y se buscaran las posibilidades de mejora y de mitigar estos sucesos” con los mercados, señaló.
En ese sentido, una de las determinaciones del MGAP fue “aumentar el número de muestras durante 2025, que se mantiene en 2026 y se va a consolidar en los años siguientes”, lo que supone que “una vez que se supere la situación en China no es que se va a bajar la presión de muestreos, sino que eso va a continuar durante un tiempo prudencial, hasta que se pueda demostrar que el sistema está un poco más organizado y que ese tipo de sucesos son inusuales o muy poco frecuentes”, enfatizó.
Revisión y muestreos
Uno de los temas clave que planteó el jerarca ministerial en relación a este asunto es el referido a los controles en laboratorio y las características específicas de los mismos.
El control que hacía el MGAP del fluazurón en faena era “en el tejido” de los vacunos, y se decidió hacer una “revisión” de ese criterio, por lo cual se pasó a monitorear “en grasa y también en carne”, que era donde se registraban los reclamos de China, dijo.
El director del Programa Nacional de Residuos Biológicos y Controles en la Cadena Cárnica justificó que “controlando ese tejido se está cubriendo la totalidad del animal y el resto de los tejidos”, por lo que se entiende que “si está bien, el resto de los tejidos se supone que también van a estar en cumplimiento”.
Cuando el MGAP empezó a controlar (este producto) en carne, “la cantidad de resultados no conformes empezó a aumentar”, dijo. Y acotó: “hoy sabemos que, a pesar de que las recomendaciones internacionales dicen que monitorees en grasa, nosotros estamos monitoreando en carne y estamos encontrando que muchas veces esa carne no cumple con el nivel esperado” de fluazurón.
Moreira comentó, además, que el MGAP decidió hacer un “muestreo más dirigido” en cuanto a la ubicación geográfica, “más en función del riesgo sanitario” de Uruguay. Por lo tanto, para el monitoreo de determinados compuestos que pueden ser usados como acaricidas, se definió hacer el control dirigido a departamentos de lo que se conoce como “zona roja”, que es una instrucción que se envió a las inspecciones veterinarias de los establecimientos frigoríficos, indicó.
Dijo que esto comenzó en noviembre y se llevan 569 muestras analizadas a abril, el 77% se hizo de la zona de control, pero no deja de monitorearse todo el país.
De las casi 600 muestras, el 7% arrojaba un resultado no conforme, puede ser a cualquiera de esas moléculas y cuando se separa por zona de control y zona libre, el número por lógica incrementa, “prácticamente el 9% de las muestras que tomamos de zona de control son no conformes y el 1,6% de la zona libre es no conforme”, detalló.
Consideró que eso es algo “esperable, es algo que uno puede presuponer, por cómo impacta la garrapata en el país, donde se usan más los productos, pero acá estamos teniendo un dato inicial que va marcando el riesgo que significa la procedencia del ganado”.
“Uno no quiere que se haya señalado un área geográfica, ni un sistema productivo, no quiere señalarlos como esos establecimientos que están haciendo malas cosas, pero es un dato de la realidad, y un dato que es esperable por cómo impacta la garrapata y cómo los productores necesitan combatir la garrapata y las enfermedades”, acotó.
Al analizar estos datos por departamentos, los resultados muestran que el 20,6% de las muestras provenientes de Artigas eran no conformes, de Rivera 18%, Cerro Largo 17%, Salto 16%, Río Negro 11%, Paysandú 10%, Treinta y Tres 7%, Florida 6%, Lavalleja 3% y Rocha 2%.

