
La soja no registra aumentos de productividad desde 2011, mientras el maíz, el trigo y la cebada crecen año a año, señaló el gerente de Producción Agrícola de Grupo ADP, Diego Guigou, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
El planteo fue parte del bloque agrícola de la 12ª edición de ADP Zone. Allí se presentó el estado de los suelos y la evolución productiva de cada cultivo, en una suerte de auditoría junto a Martín Díaz Zorita.
«En términos generales estamos muy bien, los suelos están mejor que antes, tenemos buenos niveles de fósforo, buenos niveles de potasio, pero eso siempre es en promedio», sostuvo Guigou.
La empresa realiza más de 1.000 análisis de suelo por año. El último relevamiento arrojó un promedio de 3,64% de materia orgánica, algo más de 16 ppm de fósforo, 0,58 meq/100 g de potasio y 0,82 ppm de zinc.
Explicó que el análisis caso a caso muestra oportunidades concretas, como el encalado, el aprovechamiento del estiércol y la incorporación de tecnologías de siembra variable.
Guigou también describió problemas que calificó como «de los que queremos tener». Uno es la presencia de bicho bolita, asociada al “abundante” rastrojo. El otro es la necesidad de usar barrerrastrojos en “muchos” cultivos, porque el residuo en superficie es cada vez “mayor”.
El lema de la jornada fue el «más uno», centrado en la integración con los siguientes eslabones de la cadena. «Podemos contar exactamente en cada metro de la chacra qué hicimos, a qué velocidad transitó la maquinaria y cuál es la rotación de los últimos años», afirmó.
En ese sentido, el gerente agrícola apuntó que los biocombustibles en Brasil muestran una “oportunidad” que Uruguay todavía tiene pasos por recorrer para capturar. Contar con toda la información del proceso, sostuvo, agrega valor a los granos.
Oportunidad y ventaja climática
ADP trabaja con una intensidad promedio de 1,66 cultivos por año. Guigou indicó que la cifra baja por una zona del noreste donde casi no se hacen cultivos de invierno. En las zonas agrícolas tradicionales llega a 1,75 cultivos por año.
«Uruguay tiene una oportunidad que la está capitalizando muy bien en clima», destacó. Explicó que la ausencia de nieve permite producir en invierno y que no hay un período seco que corte la estación, como ocurre en Brasil.
Esa condición habilita el doble cultivo: maíces de segunda, colzas de ciclo algo más largo y trigos que se adaptan bien al sistema.
Invierno y maíz crecen, la soja se estanca
En trigo y cebada, tanto Uruguay como ADP crecen a buen ritmo de productividad. «Nos estamos despegando de la región, al menos en términos promedio», valoró. A su juicio, eso “mejora” la competitividad.
En colza el área aumentó “mucho” y la “mejora” de productividad es más “lenta”. El maíz suma algo más de 100 kilos por hectárea por año. Además, logra costos “más bajos” gracias al manejo variable de población y nitrógeno.
La soja es la excepción. Aun excluyendo los dos años de sequía extrema, la ganancia es de unos tres kilos por año. «Prácticamente está estancada», advirtió. En cambio, Brasil incrementa sus rindes a mayor ritmo.
Para Guigou, el salto pasa por la eficiencia en el uso del agua. Hoy el esquema busca que el período reproductivo caiga en febrero. Sin embargo, los resultados de Regadores Unidos de Uruguay muestran que para buscar “altos” potenciales eso debe cambiar.
«Tenemos suelos tan variables que siempre en algún lugar hay capacidad de almacenar 80 o 100 milímetros», precisó. Ese volumen puede dar un plus para llegar a la lluvia siguiente con plantas más chicas y eficientes.
Consideró que se usan ciclos defensivos, pensados para “asegurar el empate”. No es una estrategia para generalizar, pero que hay ambientes donde se puede manejar distinto y diversificar momentos de siembra, planteó.




