
La zafra de verano uruguaya arranca con un escenario climático que cambia las cuentas. Es que Inumet confirmó que “El Niño” alcanzaría categoría “muy fuerte” en el trimestre octubre-diciembre, con una probabilidad superior al 80%, y que se extendería al menos hasta febrero-abril de 2027.
Para ese trimestre, el organismo proyecta lluvias por encima de lo normal en todo el país. Para los cultivos de esta estación eso significa, en principio, una buena noticia: más agua disponible en los momentos que definen rendimiento.
Sin embargo, el agua sola no construye kilos. A medida que el cultivo crece y produce más biomasa, aumenta la cantidad de nutrientes que necesita para sostener ese crecimiento, de modo que un planteo nutricional diseñado para un año promedio puede quedar corto cuando el ambiente mejora.
A eso se suma un efecto propio de las campañas con excesos hídricos: el riesgo de pérdidas de nitrógeno por lavado, que reduce la disponibilidad real del nutriente justo cuando el cultivo más lo demanda.
El propio Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) lo plantea en el informe que publicó en julio sobre cómo puede prepararse el sector agropecuario frente a este Niño. Allí calcula que en años Niño el maíz dispone de unos 30 milímetros más de agua útil durante el período crítico alrededor de floración, y entre sus recomendaciones para el cultivo incluye reevaluar la densidad y la dosis de nitrógeno, que podrían ser mayores que en años promedio. El instituto advierte, además, que el efecto no es parejo en todo el país: arranca antes y se nota más en el centro-norte que en el suroeste.
Ese es el escenario para el que Amauta, empresa especializada en nutrición vegetal, desarrolló una herramienta específica dentro de su línea de foliares. Safi Nitro es una formulación sólida orientada a suministrar nitrógeno de rápida absorción. El producto está pensado para acompañar los momentos de mayor demanda del cultivo y, sobre todo, para corregir sobre la marcha: cuando una lluvia intensa se lleva parte del nitrógeno aplicado al suelo, la vía foliar permite reponerlo con una velocidad de respuesta que la fertilización de base no tiene, según la firma.
La compañía insiste, de todos modos, en que no son un reemplazo. Las aplicaciones foliares complementan la estrategia nutricional en los momentos en que el cultivo incrementa sus requerimientos, pero la nutrición de base sigue siendo la que construye el piso del rendimiento.
Tres estrategias para la gruesa
Con esa lógica, la empresa ordenó su portfolio de verano en tres propuestas por cultivo, todas con la misma arquitectura: nutrición de arranque con microgranulados y ajustes foliares en las etapas de mayor demanda. Amauta fue creada en 2016 en Rosario, Argentina, y opera en varios países de la región.
Sabio Maíz parte con la aplicación de microgranulados, y se completa con un hidrosoluble 18-18-18 con azufre, manganeso y boro, de aplicación foliar en los estadios vegetativos tempranos. Además, cuenta con foliares para prevenir o corregir deficiencias de zinc y manganeso, nitrogenados para los momentos de mayor requerimiento de este nutriente, y otros fertilizantes con boro, fósforo y molibdeno para utilizar en la etapa en que se define la formación de granos.
Sabia Soja también arranca con microgranulados y suma el hidrosoluble completo en el arranque vegetativo. Durante el desarrollo del cultivo incorpora foliares con zinc y manganeso y un bioestimulante concentrado en aminoácidos libres, y hacia la etapa reproductiva entran los aportes de boro, fósforo y molibdeno junto a un hidrosoluble con alto contenido de potasio y microelementos, que acompaña el llenado de granos.
Sabio Girasol replica el esquema: microgranulados y el hidrosoluble completo en el arranque, el bioestimulante con aminoácidos y los nitrogenados foliares durante el crecimiento, los aportes de boro, fósforo y molibdeno para acompañar la floración y el desarrollo del capítulo, y la nutrición potásica hacia el final del ciclo.
La adaptación del portfolio a cada mercado es, según Manuel Félix, Gerente de LATAM de la empresa, parte del modelo de trabajo y no un detalle comercial. «Somos especialistas en nutrición, y eso nos obliga a adaptar nuestra paleta de productos a la realidad de cada productor», explicó.
En Uruguay, agregó, la compañía viene consolidando su presencia «a partir de una red de clientes que supo adoptar y valorar la tecnología que traen nuestros productos». Un mercado que, con un verano que promete agua, tiene esta campaña una oportunidad concreta para poner esa tecnología a prueba.




