
“Es una gran satisfacción recorrer las rutas nacionales y ver maíz y novillos: cuando vemos maíz, estamos viendo novillos. Antes veíamos barcos, ahora vemos novillos”, señaló el director de Frigorífico San Jacinto y presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), Eduardo Urgal, en alusión a la creciente interacción entre ganadería y agricultura en el agro uruguayo.
El empresario hizo especial énfasis en este tema al participar de una mesa de intercambio en la jornada anual de Barraca Erro junto a otros actores del sector agropecuario, realizada en Dolores en días pasados.
Planteó que “si pensamos que la faena de ganado terminado a grano en Uruguay puede acercarse o alcanzar el 50% a partir del año que viene, sobre una proyección de 2,4 millones de cabezas, siempre que no pase nada raro, la herramienta es estructural”. Esto “no es una oportunidad, sino una necesidad, y sería muy negativo no contar con ella, a la velocidad que rota el ciclo ganadero gracias a la intensificación”, sostuvo.
Urgal dijo que el corral “es fundamental porque hemos consumido todos los ganados de más edad y se necesita esa energía para acelerar el ciclo”.
Al ser consultado sobre el área récord de maíz que se proyecta y la eventual demanda de ese grano, el titular de la CIF sugirió: “busquen el socio, no se queden en el spot”. La demanda se da a lo largo del año, pero la oferta llega toda junta al mismo momento. Y “cuando hay más demanda que oferta conviene buscar el socio”. “Si le embocamos y estamos hablando de un 50%, si tendemos a que el 50% de la faena sea a corral, estamos ante una demanda para terminación de 1.500.000 de toneladas de maíz”, proyectó.
Para Urgal, en el sector “hay consenso en que también tiene sentido dar maíz a categorías de recría”. “No todos los agricultores tienen que poner un feedlot, pero que se asocien algunos sería importante”, valoró.
Respecto a la competencia en el mercado ganadero, el empresario señaló que lo que ocurre en este momento “ya sucedió” y “está sucediendo también en otros rubros agropecuarios y agroindustriales: es el proceso casi natural de concentración, en el que el negocio margina menos unitariamente y se hace necesario ganar escala para poder permanecer, ya ni digo ser competitivo”. “Con una capacidad ociosa que está apalancada con mercados líquidos —porque hoy lo difícil es ganar plata, pero vender carne es muy sencillo— ahí hay un círculo que se vuelve explosivo”, advirtió.
En cuanto a la exportación de ganado en pie, el director de Frigorífico San Jacinto consideró que es necesario “tratar de que las medidas no sean restrictivas, sino que agranden la torta”. “Si es un país industrializador, porque en definitiva la industria es la generadora de trabajo, y el poder de los países va en función de su riqueza, y la riqueza está en los hogares, no en los estados”, dijo Urgal, en alusión al país que se pretenda tener. “Así que hay que tener trabajo para generar bienestar, riqueza y poder”, acotó.
Otro tema abordado por el industrial fue el de los casos de residuos de productos veterinarios en la carne exportada a China. “En los temas que tienen que ver con la inocuidad del producto, (se precisa) autoridad”, enfatizó. Y agregó que “en el comercio, toda la libertad que se pueda; pero en inocuidad, en las garantías, en la imagen del producto que exportamos y en el alimento que vendemos, comercializamos y le damos a nuestra familia, autoridad sanitaria”.
En cuanto a la restricción europea a las exportaciones de carne de Brasil, Urgal sostuvo que ante esa situación “generar capacidades competitivas debería ser deseable para todos: buscar estabilidad y diferenciarnos con fortalezas genuinas”. “Todas estas cosas que tienen un efecto positivo en el precio de un lado, tienen un efecto negativo en otro, o incluso muy negativo en el momento en que vuelven al mercado”, advirtió.
Proyectó que se registrará una “sobreoferta de carne brasileña en Estados Unidos, sobre todo para industrialización”. También, “estamos viendo que en Brasil ya se habla de buscar, para China, tiempos de tránsito fluviales de largo aliento, de 100 a 120 días, con lo cual Brasil podría estar poniendo carne en cajas a partir de 15 o 20 días de embarcada, ya desde el 1 de enero de 2027”, dijo.



