
La elevada presión de yuyo colorado y capín, junto con el avance de resistencias a herbicidas, está reforzando la necesidad de comenzar el cultivo de soja con un buen control preemergente. Ensayos realizados durante tres campañas y bajo presiones que llegaron a 1.000-1.200 plantas por metro cuadrado mostraron altos niveles de control, pero también confirmaron cuánto puede deteriorarse la eficacia cuando una maleza de rápido crecimiento gana apenas algunos días.
El integrante de AM agro, Felipe Foglino, presentó los resultados durante la jornada realizada por Bayer en Uruguay en el marco del lanzamiento de Convintro® Duo. El trabajo complementó la exposición de Alejandro García, investigador de INIA en malezas, y puso el foco en información generada a campo sobre Amaranthus y Echinochloa.
AM Agro realizó ensayos durante las campañas 2023, 2024 y 2025, con 12 sitios experimentales ubicados principalmente en zonas con alta presión de malezas y fuerte presencia agrícola. El protocolo evaluó dos momentos de aplicación: 10 días antes de la siembra y el mismo día de la siembra, además de diferentes tratamientos utilizados como referencia dentro de los programas de preemergencia.
Foglino explicó que se buscó deliberadamente trabajar en ambientes donde existiera una presión elevada, para poder medir el comportamiento de los tratamientos en situaciones exigentes. “Estamos hablando de lugares donde había 1.000 plantas, 1.200 plantas por metro cuadrado”, señaló.
Los ensayos se realizaron en microparcelas de tres metros de ancho por 10 metros de largo, con cuatro bloques distribuidos al azar y diferentes testigos para poder comparar los tratamientos. Los resultados consolidados de los 12 sitios mostraron muy buenos controles de Amaranthus, mientras que en Echinochloa la eficacia estuvo más condicionada por el producto utilizado como acompañante y, especialmente, por el momento de aplicación.
En este último género, Foglino planteó que ya es necesario comenzar a diferenciar el comportamiento de las distintas especies presentes en Uruguay frente a los herbicidas. Pero uno de los resultados más contundentes de los ensayos estuvo asociado al tamaño de la maleza al momento del control.
El investigador mostró situaciones donde solamente 10 días de diferencia entre aplicaciones modificaron radicalmente el resultado. Bajo las condiciones de crecimiento del verano, las malezas pueden desarrollarse a gran velocidad cuando disponen de temperatura y humedad.
En uno de los casos presentados, la eficacia sobre una población determinada de Echinochloa cayó desde alrededor de 80% hasta aproximadamente 10% como consecuencia del crecimiento registrado durante esos 10 días. “Si bien el preemergente es fundamental, el tamaño de la maleza pasa a marcarnos el control”, explicó Foglino.
La velocidad con la que ocurre ese cambio representa uno de los principales desafíos operativos. En especies como Amaranthus, una planta puede pasar rápidamente desde un tamaño manejable hacia otro donde las alternativas de postemergencia pierden eficacia. “Los crecimientos pasan en una semana de un centímetro a 10”, indicó.
Ese comportamiento adquiere especial importancia en años con buena disponibilidad de agua. Una lluvia puede estimular nuevos flujos de emergencia y, al mismo tiempo, impedir durante varios días el ingreso de las pulverizadoras a las chacras. Los resultados obtenidos por AM agro también permitieron evaluar el comportamiento de los tratamientos bajo condiciones climáticas contrastantes.
En 2023, por ejemplo, los ensayos atravesaron condiciones de elevada disponibilidad de agua, que generaron interrogantes sobre posibles movimientos de los productos en el suelo o pérdidas de eficacia. Sin embargo, los tratamientos mantuvieron buenos niveles de control.
Los resultados también fueron satisfactorios en años más secos. Para Foglino, esa información permite respaldar el uso de programas preemergentes bajo diferentes escenarios, aunque sin plantearlos como una herramienta aislada. La estrategia no consiste en elegir entre preemergencia y postemergencia, sino en integrar ambos momentos para reducir la presión que posteriormente deberá enfrentar el cultivo.
En yuyo colorado, los ensayos realizados bajo poblaciones muy elevadas también mostraron diferencias claras entre los tratamientos y los testigos. Foglino sostuvo que, frente a una problemática de esa magnitud, resulta difícil pensar actualmente en un manejo que dependa exclusivamente de aplicaciones posteriores a la emergencia.
“Creo que hoy nadie va a querer forzar el uso solo de postemergentes teniendo una problemática de esta categoría en su chacra”, señaló. El objetivo final es llegar a cosecha con la menor cantidad posible de plantas sobrevivientes. No se trata únicamente de proteger el rendimiento de la soja durante esa campaña, sino de evitar que las malezas produzcan semilla y multipliquen el problema para los años siguientes.
Este punto adquiere mayor importancia a medida que aparecen resistencias a diferentes mecanismos de acción. Foglino destacó la conveniencia de trabajar con mezclas de sitios de acción e incorporar alternativas nuevas, especialmente cuando varias de las herramientas disponibles para postemergencia ya presentan riesgos asociados a resistencia.
La lógica es reducir desde el comienzo la cantidad de plantas que deberán ser controladas posteriormente. Una población elevada obliga a los herbicidas postemergentes a enfrentar una presión de selección mucho mayor.
Si un tratamiento controla 70% de una población muy elevada, advirtió, el 30% sobreviviente puede dejar descendencia, seleccionando precisamente aquellos individuos capaces de tolerar mejor la herramienta utilizada. Además, se trata de especies con una elevada capacidad de adaptación. Incluso plantas pequeñas sometidas a condiciones adversas pueden florecer y producir semillas.
Por eso, el mensaje central de los ensayos fue comenzar el cultivo con la menor presión posible. “Lo mejor que podemos hacer es arrancar lo más seguro posible”, resumió Foglino. La información presentada por AM Agro respaldó así una estrategia basada en buen control preemergente, combinación de sitios de acción y posterior utilización de herramientas postemergentes cuando sean necesarias, buscando que la soja comience su desarrollo con baja competencia y, al mismo tiempo, disminuir la presión de selección que favorece nuevas resistencias.
En ese marco se evaluó durante tres campañas el posicionamiento de Convintro® Duo y diferentes productos acompañantes, tanto 10 días antes como al momento de la siembra. Los resultados mostrados por Foglino indicaron buenos niveles de control aun bajo las elevadas presiones utilizadas en los ensayos, aunque destacó que la eficacia final depende también de la maleza presente, el producto elegido como socio y el momento de aplicación.
Ver Lanzamiento de Convintro Duo (Bayer)




