
Greising y Elizarzú profundiza su desarrollo en colza con una estrategia que combina mejoramiento nacional de variedades primaverales y la incorporación de nuevos híbridos, en un mercado que se expandió con fuerza y se aproxima a las 400.000 hectáreas. La empresa lanzó este año tres variedades desarrolladas dentro de su programa de mejoramiento y ahora avanza, junto al semillero francés RAGT, en la evaluación de híbridos primaverales con tecnología TT.
Sobre este tema y algunas características relevantes del cultivo y los lanzamientos realizó un análisis el responsable de Investigación y Desarrollo de Greising y Elizarzú, Matías Guaraglia, en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
La empresa tuvo una participación temprana en el cultivo, aunque posteriormente discontinuó su trabajo cuando la colza todavía no lograba consolidarse en el país. La actividad fue retomada hace cuatro o cinco años, inicialmente a partir de la incorporación de nuevos híbridos, principalmente invernales.
El siguiente paso llegó en 2024, cuando Greising y Elizarzú comenzó a financiar un programa nacional de mejoramiento genético, orientado fundamentalmente al desarrollo de variedades primaverales de polinización abierta.
El objetivo fue complementar la genética invernal, que presenta una ventana de siembra más específica, con materiales que permitieran ampliar las alternativas disponibles para los productores. “La idea era tener algo primaveral”, explicó Guaraglia.
Ese programa ya alcanzó la etapa comercial. Este año la empresa lanzó tres materiales, dos convencionales y uno con tecnología IMI, que incorpora tolerancia a herbicidas del grupo de las imidazolinonas.
La respuesta comercial fue significativa. Guaraglia señaló que Greising y Elizarzú pasó de no tener participación a alcanzar 15% de las ventas en el segmento de variedades, coincidiendo además con una fuerte expansión de la superficie nacional de colza. “La verdad que es un salto muy positivo”, afirmó.
El crecimiento se produjo en una campaña en la que el área del cultivo experimentó una fuerte expansión y se encuentra cerca de las 400.000 hectáreas, lo que también aumentó la demanda por diferentes alternativas genéticas.
El programa nacional continúa avanzando. Además de los tres materiales que ya llegaron al mercado, la empresa cuenta con dos líneas avanzadas con tecnología IMI. Una está transitando su segundo año de evaluación oficial y la otra se encuentra en el primero, además de ser evaluadas en el campo experimental de la compañía.
En paralelo, Greising y Elizarzú está ampliando su trabajo conjunto con el semillero francés RAGT. La relación comenzó con híbridos invernales, pero este año incorporó un nuevo segmento con la llegada de materiales primaverales.
La principal novedad es la evaluación de híbridos primaverales con tecnología TT, que se encuentran por primera vez en ensayos en Uruguay y constituyen una de las apuestas para la próxima campaña.
Los materiales están en su primer año de evaluación oficial en INASE y, simultáneamente, la empresa los prueba en diferentes escalas. Guaraglia explicó que el trabajo no se limita a parcelas pequeñas, sino que incluye ensayos de mayor dimensión para observar su comportamiento en condiciones más cercanas a una producción comercial.
La estrategia apunta a construir una oferta que combine las variedades surgidas del programa nacional con híbridos de nueva generación. “La idea es sumar en ese segmento, complementar lo que son variedades con híbridos, con esa nueva tecnología en el país”, señaló Guaraglia.
De esta manera, Greising y Elizarzú busca acompañar el crecimiento de la colza con una oferta genética más amplia, combinando materiales invernales y primaverales, variedades de polinización abierta, tecnología IMI y, hacia adelante, híbridos primaverales TT de RAGT.




