
Estancia y Cabaña del Paraná pertenece a Mis Molinos SA, empresa que hasta la compra de la cabaña era netamente agrícola. A partir del año 2010 sumó una pata ganadera relevante dentro de su esquema productivo. Así lo detalló el integrante del grupo técnico de la firma, Jean Paul Bardier, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Del plantel inicial de 100 madres —divididas en partes iguales entre Pedigrí y Puras controladas— la cabaña Angus del Paraná llegó hoy a 300 madres —170 vacas madre Pedigrí y 140 puras controladas. Bardier explicó que el crecimiento se dio principalmente con animales propios.
Los objetivos de selección se concentraron en peso al destete, área de ojo de bife y edad al primer servicio. El asesor remarcó que la meta fue “buscar un fenotipo funcional que a su vez esté respaldado por los datos”.
La cabaña probó durante cuatro años el entore a los 15 meses, pero luego volvió al servicio a los 24 meses y finalmente se estabilizó en 18 meses. Bardier explicó que hoy “no contemplan retomar” el entore más temprano.
“Nos es más rentable y menos sacrificado para el animal llegar con la vaquillona a los 18 meses en buenas condiciones», sostuvo, y agregó que ese esquema le da una ventana más amplia a la vaquillona para recuperarse antes del segundo servicio.
La firma opera tres campos: El Candil, donde se maneja el rodeo comercial; El Remanso, destinado a la recría; y El Paraná, donde está la cabaña y la recría de los machos. La recría de las hembras se realiza en El Remanso.
Sobre el uso de suelo, El Paraná se reparte en partes iguales entre agricultura y ganadería, mientras que los otros dos campos son 80% agrícolas y 20% ganaderos. Bardier destacó que el año pasado los valores de la ganadería le dieron un “fuerte respaldo” al resultado de la empresa.
La comercialización ganadera se concentra en toros y vaquillonas de remate, terneros y vacas de refugo. Los animales terminados salen al gancho con entre 550 y 570 kilos, mientras que los terneros se venden al destete —entre los cinco y seis meses— con más de 230 a 240 kilos.
La empresa no cuenta con corral propio y comercializa a los corrales de la zona de Durazno. “La zona está con un empuje importante, tanto en maíz como en sorgo”, señaló Bardier sobre la demanda de granos forrajeros en la región.

