
Un sistema intensivo de producción ovina logró 500 kilos de cordero en pie por hectárea, con un margen de US$ 450 por hectárea y una rentabilidad de 20% sobre el capital invertido durante el último ejercicio. El resultado se obtuvo en un establecimiento que destina unas 100 hectáreas exclusivamente a la producción de carne ovina, actividad que ha contribuido a “compensar” las pérdidas registradas en la agricultura.
Así lo destacó el Richard Avellino, productor agrícola y ganadero, Richard Avellino, al ser entrevistado en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy. Dijo que el ejercicio cerrado el 30 de junio permitió alcanzar uno de los principales objetivos productivos del establecimiento. “Logramos llegar a los 500 kilos, que era un poco el objetivo del establecimiento”, valoró.
En las 100 hectáreas destinadas a la producción ovina se obtuvieron 50.000 kilos de corderos en pie, con un sistema que utiliza aproximadamente 800 madres y produce algo más de 1.000 corderos por año. Avellino comentó que toda la producción proviene del propio establecimiento, sin incorporar animales comprados a terceros. Para alcanzar esos resultados se utilizan madres con “elevada” aptitud mellicera, lo que permite aumentar la cantidad de corderos producidos.
Rentabilidad de 20% y contraste con la agricultura
El productor señaló que los “buenos” precios internacionales de la carne ovina tuvieron un impacto “importante” sobre los resultados económicos. “En este último ejercicio cerramos con rentabilidades de un 20% del interés del dinero colocado en el sistema”, indicó.
Precisó que el margen de ganancia se ubicó en el entorno de US$ 450 por hectárea, un resultado que consideró especialmente “atractivo” frente a otras actividades desarrolladas en el establecimiento.
El contraste más marcado aparece con la agricultura, que ha enfrentado varias campañas de resultados negativos. Avellino recordó que durante la sequía de 2022/23 registraron pérdidas de US$ 400 por hectárea, mientras que en el último ejercicio, afectado por la sequía de 2026, las pérdidas agrícolas alcanzaron aproximadamente US$ 350 por hectárea.
“En los últimos cuatro o cinco años, la agricultura no viene pagándose la cuenta”, afirmó, aclarando que se refiere a la situación particular de su establecimiento. En ese contexto, el productor destacó que la producción ovina y los servicios han contribuido a sostener los resultados económicos de la empresa, compensando parcialmente las dificultades de la agricultura.
Pastoreo rotativo y terminación a corral
El sistema productivo se desarrolla sobre una superficie de aproximadamente 100 hectáreas, divididas en 15 parcelas de pastoreo rotativo. La base forrajera está integrada por alfalfa, trébol blanco y lotus, complementados con avena y raigrás durante el invierno.
En esa superficie se realiza todo el ciclo reproductivo, desde el servicio y la parición hasta la recría de los corderos. El objetivo es llegar al destete, hacia fin de año, con animales de buen peso, para luego completar la terminación en corrales. Después de un período de acostumbramiento al grano, los corderos reciben una dieta formulada por el ingeniero agrónomo José Rivero, basada en lupino, maíz y núcleos de engorde.
“Ahí se les dan los últimos diez kilos en pie”, explicó Avellino. La terminación a corral permite acelerar la ganancia de peso y mejorar los resultados de los animales enviados a la industria. Según el productor, el sistema ha permitido obtener partidas con rendimientos industriales de entre 53% y 54%, además de reducir el tiempo necesario para alcanzar el peso de comercialización.
Perspectivas favorables para la carne
Avellino se mostró optimista respecto a las perspectivas del negocio ovino, particularmente por la evolución de los precios internacionales y las oportunidades para la producción de carnes de alto valor. “El panorama ovino acá en este país por mucho tiempo va a ser muy bueno. Tenemos el viento de nuestro lado por lo que está pasando a nivel mundial”, sostuvo.
Consideró que Uruguay tiene oportunidades para fortalecer su posicionamiento en el mercado de carnes premium y sostuvo que no espera correcciones bruscas de precios en los próximos años. “Creo que vamos a tener muy buenos negocios a través de lo que es el ovino, y sostenidos”, señaló.
La experiencia del establecimiento muestra cómo la intensificación forrajera, la prolificidad de las madres y la terminación a corral pueden combinarse para alcanzar elevados niveles de producción por hectárea, en un contexto de precios que ha mejorado significativamente la rentabilidad de la carne ovina.

