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Maíz mantiene precios en torno a US$ 250, pese a importaciones y la “fuerte” oferta regional
14 de octubre de 2026 - 09:41 hs.
Maiz

El mercado uruguayo de maíz mostró una estabilidad “poco habitual” durante 2026, con valores que se mantuvieron mayormente entre US$ 245 y US$ 260 por tonelada, incluso frente a una “importante” entrada de grano argentino. La fortaleza de la demanda forrajera, impulsada particularmente por la intensificación ganadera y los corrales de engorde, permitió absorber oferta local e importada sin provocar una “caída” significativa de los precios.

Sobre estos y otros aspectos vinculados a los valores y la disponibilidad del maíz se refirió el asesor en comercialización de granos Pablo Della Mea, en entrevista en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Dijo que uno de los aspectos más destacados del año fue precisamente la baja volatilidad del cereal. “Ha sido un año con muy buen precio para el maíz”, señaló.

Durante buena parte del ejercicio, la referencia se ubicó alrededor de US$ 250 por tonelada a levantar. Della Mea indicó que el piso observado estuvo próximo a US$ 245 y el techo en torno a US$ 260, con algunos negocios que alcanzaron este último nivel durante septiembre.

Actualmente, el mercado disponible continúa “firme”. Las referencias se ubican aproximadamente entre US$ 253 y US$ 255 por tonelada, aunque los compradores de forraje están operando principalmente para cubrir necesidades de corto plazo y mantienen cautela respecto a posiciones más largas, a la espera de cómo evolucione el clima y de la disponibilidad futura de granos.

Un elemento particularmente relevante durante 2026 fue el volumen importado. Della Mea señaló que julio, agosto y septiembre son habitualmente los meses de mayor ingreso de maíz argentino, pero este año las compras volvieron a alcanzar niveles “importantes”.

En julio ingresaron aproximadamente 97.000 toneladas de maíz, mientras que en septiembre fueron unas 82.000 toneladas. Como referencia de la magnitud que puede alcanzar ese flujo, el asesor recordó que durante la sequía de 2023 Uruguay llegó a importar 112.000 toneladas en julio, 70.000 en agosto y 90.000 en septiembre, unas 270.000 toneladas solamente durante esos tres meses.

Pese al ingreso del cereal argentino, el precio doméstico no se derrumbó. Para Della Mea, ese comportamiento deja una señal importante pensando en la campaña 2026/27: una producción elevada no necesariamente implica precios bajos si la demanda continúa creciendo. “Hay demanda, sin duda. El consumo forrajero y los encierros están muy fuertes en Uruguay, y se pronostica también una actividad fuerte para el año que viene”, afirmó.

A comienzos del período de mayores importaciones, el maíz argentino llegó a mostrar una ventaja importante frente al producto uruguayo. En junio, la paridad de importación se ubicaba aproximadamente en US$ 232 por tonelada frente a unos US$ 247 del cereal local, una diferencia cercana a US$ 15.

Actualmente esa relación se revirtió. Della Mea estimó una paridad de importación cercana a US$ 260 por tonelada, mientras el maíz uruguayo se negocia alrededor de US$ 252 a US$ 255 a levantar. “Hoy la paridad de importación nos da como que el maíz uruguayo está barato”, indicó.

La atención comienza ahora a trasladarse hacia la campaña 2026/27, cuando se espera que el área nacional supere las 300.000 hectáreas. Sobre el volumen final existen estimaciones “muy” diferentes, y Della Mea prefirió manejar escenarios “prudentes”, en un contexto donde todavía existe una importante incertidumbre climática.

El punto clave será nuevamente la relación entre producción y consumo. La fortaleza del negocio ganadero sostiene la demanda de granos, mientras que otra variable será cuánto trigo y otros cereales de invierno terminen canalizándose hacia la alimentación animal.

Aunque todavía no observa negocios generalizados entre agricultores y corrales para fijar el maíz de la próxima campaña, Della Mea analizó referencias internacionales que permiten aproximarse a los valores que podría tener el mercado uruguayo.

Tomando como referencia la relación histórica entre el maíz argentino (Matba-Rofex) y Uruguay, junto con los valores futuros disponibles, para marzo de 2027 aparece una referencia en el entorno de US$ 240 por tonelada. El cálculo utilizando Chicago arroja un nivel cercano a US$ 236, por lo que ambos indicadores presentan actualmente una señal relativamente similar.

Para los maíces más tardíos, con referencias hacia julio, los valores aumentan. A partir del mercado argentino, Della Mea obtiene niveles próximos a US$ 260 por tonelada, mientras que Chicago arroja una referencia del orden de US$ 253.

“Son valores bastante interesantes”, consideró, aunque aclaró que no constituyen un pronóstico. Son referencias construidas con las cotizaciones actuales y, por lo tanto, se modificarán si cambian los mercados internacionales durante los próximos meses. Históricamente estos cálculos han mostrado una relación “razonable” con los valores que finalmente aparecen durante la cosecha uruguaya, comentó.

El principal riesgo sería que una cosecha “muy” elevada obligara a Uruguay a pasar desde una lógica de sustitución de importaciones hacia una paridad de exportación. Della Mea estimó que la brecha puede ubicarse aproximadamente entre US$ 40 y US$ 50 por tonelada. En un escenario de excedentes que obligara a competir en el mercado externo, el maíz podría acercarse a US$ 190-US$ 200 por tonelada, aunque remarcó que se trata de un escenario y no de una proyección para la próxima cosecha.

Otro factor a seguir será qué proporción del trigo de la actual campaña termine destinada a alimentación animal. Una pérdida “importante” de calidad podría aumentar la disponibilidad de cereal forrajero y modificar la ecuación para el maíz.

“Si hay mucha oferta de forraje, por encima de lo que estamos viendo, o los precios se deprimen en el mercado interno o hay que salir a competir afuera”, planteó el asesor.

Al mismo tiempo, un escenario con mayor volumen de trigo forrajero podría generar una diferenciación más marcada para el cereal que conserve calidad panadera. Esto adquiere relevancia porque la nueva cosecha se encamina a empalmar con una disponibilidad doméstica de trigo ajustada.

Della Mea señaló que, en años normales, la mejor ventana comercial para el trigo suele extenderse hasta fines de octubre o los primeros días de noviembre. Después comienza a sentirse con mayor intensidad la presión de cosecha y, si no se comercializa en ese momento, históricamente puede ser necesario esperar hasta marzo para encontrar nuevamente oportunidades.

Para la nueva campaña, las referencias que observa actualmente se encuentran en el entorno de US$ 220 a US$ 225 por tonelada, con algunos negocios en Nueva Palmira algo por encima de esos niveles.

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Pablo Della Mea - Mercado de granos de forrajeros - 14-10-26 - verdemedia

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