
Mejor control de malezas, más aceite y mejor manejo de enfermedades son tres frentes en los que el cultivo mejoró de forma notoria respecto a variedades de la década pasada.
El cultivo de girasol está resurgiendo en Uruguay, y el interés de productores y técnicos se reflejó en la convocatoria del reciente simposio Puro Girasol, que organizaron Agrofuturo y Advanta en Paysandú. La jornada, dedicada íntegramente a analizar distintos aspectos de esta oleaginosa, trató aspectos como el manejo agronómico, las brechas de rendimiento, los resultados productivos, los mercados –local y de exportación–, las perspectivas y experiencias de productores.
En ese marco, VERDE consultó al gerente comercial de Advanta Semillas para la región, Bruno Simonetti, quien destacó a Agrofuturo como “un socio estratégico” con el que la compañía trabaja desde hace años, desarrollando su paleta completa de cultivos: maíz, sorgo, girasol y, más recientemente, canola.
“El girasol volvió para quedarse”, afirmó Simonetti, y los números que citó respaldan esa afirmación. En Argentina, el cultivo mantuvo un crecimiento sostenido durante la última década, impulsado por buenos precios y por la valorización de los aceites a nivel global.
La campaña pasada cerró con 2,8 millones de hectáreas sembradas y una producción récord, cercana a las 7 millones de toneladas. Para la campaña en curso, que ya inició en el norte argentino –en Chaco y el NEA–, se proyecta una superficie cercana a las 3 millones de hectáreas, lo que confirmaría otro año de expansión.
Según Simonetti, el fenómeno no se limita a mantener la superficie tradicional: el girasol reconquistó zonas que históricamente lo habían cultivado, pero que lo habían abandonado, y que desde 2022-2023 volvieron a incorporarlo.
“Se encontraron con un cultivo totalmente renovado”, señaló, “con mayor contenido de aceite, mayor adaptabilidad y mayor potencial de rendimiento” que las variedades de antes, dijo el ejecutivo.
Simonetti comentó que en reuniones recientes con grandes productores de Argentina y de otros países de la región, incluida Bolivia, el comentario se repite: planes de siembra cada vez más orientados al girasol.
“Los márgenes del cultivo acompañan”, explicó, en un contexto de precio internacional favorable y de una bonificación por contenido de aceite que, a diferencia de otros ajustes comerciales, no paga flete, lo que mejora directamente la ecuación económica del productor.
A ese incentivo se suma la evolución genética de los últimos años, considerada clave para explicar el nuevo ciclo expansivo del cultivo.
En Uruguay gana lugar en la rotación
Consultado por el futuro del cultivo en Uruguay, Simonetti se mostró optimista. “Estamos muy ilusionados”, dijo, y explicó que el lanzamiento de nuevos materiales en el país responde a la convicción de que el girasol “tiene que seguir ganando espacio dentro de las rotaciones agrícolas”.
El argumento se apoya en avances concretos: mejor control de malezas, mayor contenido de aceite y una sanidad con mejor manejo de enfermedades que en las genéticas anteriores, tres frentes en los que –según remarcó– el cultivo mejoró de forma notoria respecto de las variedades que se sembraban hace una década. La proyección de la empresa, dijo, es que el cultivo “se asiente y crezca” dentro del esquema productivo local.
Nuevos híbridos, herbicidas y enfermedades
Simonetti destacó el portafolio que Advanta pone a disposición del mercado para esta próxima campaña. El material más nuevo es ADV 5420, un híbrido con tecnología CL Plus, que aporta valor a la rotación, gracias a una menor residualidad de herbicidas, lo que facilita adaptar el planteo, según el cultivo que se siembre después.
Se suma al ADV 5407, lanzado en la campaña anterior, con alto potencial de rendimiento de grano y alto contenido de aceite; y al ADV 5310 CL, que se destaca por su alta tolerancia a Phomopsis, una enfermedad que puede afectar seriamente al cultivo en años húmedos, y es una especie de seguro para el productor.
Detrás de esos lanzamientos hay un programa de investigación y desarrollo con más de 25 años de historia en Argentina y la región, heredero de los antiguos híbridos Contiflor (CF), que supieron comercializarse en Uruguay, Argentina y el resto de la región. El objetivo declarado del equipo técnico es elevar el contenido de aceite de los híbridos hasta el rango de 57% a 58%.
Simonetti explicó que, en los últimos 10 años la genética ganó en promedio 0,5% de aceite por año, y que la meta ahora es acelerar ese ritmo y sumar 1% o 2% adicionales en los próximos lanzamientos, lo que se traduciría directamente en una mejor bonificación al momento de la cosecha.
Esa evolución, según graficó en su presentación en el simposio el gerente de desarrollo de Advanta Semillas, Héctor Lagarde, es la que viene sosteniendo campaña tras campaña la mejora de rendimiento y calidad de aceite que hoy explica buena parte del renovado interés de los productores por el cultivo.
Sobre el trabajo local, explicó que en Uruguay no se desarrolla genética propia, sino que se replica el protocolo de validación agronómica que la empresa aplica en Argentina.
Los híbridos precomerciales –los que se lanzarán en un plazo de dos años– se traen al país y se someten a dos campañas de evaluaciones antes del lanzamiento, además de los ensayos oficiales requeridos para su registro. Ese proceso incluye ensayos comparativos de rendimiento en más de 10 localidades uruguayas.
Estrategia regional
La expansión de Advanta en el Cono Sur –que incluye a Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia– no se apoya solo en el girasol. En Argentina, el crecimiento de los últimos años vino de la mano del sorgo, el girasol y –más recientemente– el maíz.
En Uruguay y Paraguay el impulso principal llegó a través del maíz, el sorgo y la colza, cultivo que en esos dos países ya lleva varios años ganando terreno en las rotaciones, y que empezó a expandirse en Argentina.
El caso de Bolivia, según Simonetti, es particularmente notable: el sorgo granífero de bajo contenido de tanino –orientado al mercado de alimentación de pollos y cerdos– tuvo allí “un despegue enorme”, hasta alcanzar unas 700.000 hectáreas, superficie que ya se acerca a la que ocupa ese cultivo en Argentina.
Para el gerente comercial de Advanta Semillas para el Cono Sur, contar con cuatro cultivos –maíz, sorgo, girasol y colza– diferencia a Advanta de otras empresas semilleristas de la región, ya que le permite ofrecer alternativas de diversificación a distribuidores y productores, y construir vínculos comerciales de largo plazo en lugar de depender de un solo negocio.
Ese es, según explicó, el espíritu que sostiene la relación de la compañía con Agrofuturo, su socio en Uruguay, desde el inicio de sus operaciones en el país y anfitrión del seminario Puro Girasol. “Con todo el equipo tenemos un excelente vínculo”, afirmó Simonetti, “y es lo que hace que estas relaciones de confianza perduren en el tiempo”, comentó.
Con la genética renovada, los márgenes acompañando y una superficie que sigue en expansión en el Cono Sur, el girasol “volvió para quedarse y seguir teniendo cada vez más lugar dentro de las rotaciones”, concluyó.




