
La certificación se consolida como la “principal vía” para demostrar el cumplimiento de exigencias cada vez más sofisticadas en sostenibilidad, calidad e inocuidad. Así lo destacó el director regional de Peterson Solutions, Diego Cybulka, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
“No alcanza con decir que hago las cosas bien, ni con intentarlo o quedarme con mi propia palabra”, enfatizó. El sello, señaló, es el canal para acceder a mercados: “ahí hay que actuar, demostrar y tener evidencias de que eso ocurre”.
El asesor identificó tres niveles de “exigencia”. El “más alto” son las regulaciones de bloques como la Unión Europea, Estados Unidos y el mercado asiático, cada uno con distinta velocidad y rigurosidad. Luego está la propia industria, presionada por la sociedad y los gobiernos. Y por último, las grandes compañías, que fijan agenda propia y trasladan sus compromisos a toda la cadena.
“El gran secreto, la gran conversación que tenemos que dar, es cómo somos parte de esa conversación, cómo ganamos todos y cómo esto se traduce en ser eficientes y en que sea económicamente rentable”, indicó.
Sobre la posibilidad de sobreprecios por cumplir estándares, el especialista distinguió tres caminos: bonificaciones puntuales por incentivos que no necesariamente se sostienen en el tiempo; costos derivados de nuevas regulaciones que la cadena termina trasladando para financiar el esfuerzo de diferenciación; y mercados —no siempre de gran escala— que sí pagan un extra por ese trabajo adicional.
En materia de deforestación, Cybulka ubicó al Reglamento (UE) 2023/1115 sobre productos libres de deforestación (EUDR) como el punto “central” de la discusión. Y sostuvo que probablemente entre en vigor a fin de año. “En los últimos años veníamos dando una discusión a viva voz: se discutía mucho y se hacía poco. Hoy mi mirada es que se está haciendo mucho y no se está hablando tanto”, acotó.
El director regional de Peterson Solutions comparó la preparación de los países de la región. Consideró que Argentina “picó en punta”, trabajando el tema con mucho tiempo de antelación “al ver una oportunidad ante la amenaza”.
Sobre Uruguay, Cybulka dijo que “se preparó” por sus condiciones naturales favorables, aunque “le falta mostrarse más”. Brasil, en cambio, dejó la conversación para otro momento y está mirando otros mercados, mientras que Paraguay está entrando a la certificación “un poco a la fuerza, empujado por la región”.
“Le faltó jugar a la ofensiva. Tiene equipo, pero se tiene que animar. Tiene todo dado: buen mercado, equipo, regulaciones, contexto. Es simplemente jugar el partido, con ganas”, remarcó sobre Uruguay.
En carne vacuna, el asesor destacó que Uruguay “ya resolvió gran parte del camino” gracias a una decisión tomada hace tiempo de diferenciarse en el mundo, algo que —dijo— hoy avalan tanto los números como los mercados.
Distinto es el panorama en madera y soja, donde consideró que el país ya resolvió el estatus de campo y de legalidad, dos aspectos muy cuestionados a nivel global. Lo que resta, concluyó, es que el sector privado cierre el ciclo en transporte y trazabilidad del producto una vez que sale de la portera del establecimiento.
Consultado sobre qué se exige hoy concretamente, el especialista describió un proceso constante que no se detiene, aunque a veces se desacelera. “Cada día tenemos que conectar más el dato de una punta a la otra”, planteó. De lo más antiguo a lo más nuevo, mencionó calidad e inocuidad, no deforestación, legalidad y, en el tramo más sofisticado de la agenda, sostenibilidad, huella de carbono, reducción de emisiones y prácticas regenerativas.
Cybulka participó de la presentación del sistema de Evaluación de Sostenibilidad FSA-SAI, a cargo de Peterson Solutions, que será la guía de trabajo en sostenibilidad de Maltería Oriental.

