
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantuvo la tasa de interés en el rango de entre 3,5% y 3,75%, en una decisión que no fue unánime: nueve votos a favor y tres en contra, estos últimos a favor de una suba. Así lo analizó el economista y asesor financiero en Urraburu Corredores de Bolsa, Ignacio Bello, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Advirtió que «el mercado notó una desconexión entre lo que se hizo y las señales que el propio presidente marcaba». Según Bello, esa lectura mixta dentro del comité anticipa “mayor” incertidumbre sobre los próximos movimientos de tasas.
El dato de inflación de gastos de consumo personal —el que sigue la Fed— se ubicó en 3,3% en junio, frente a 3,4% en mayo. Bello recordó que el objetivo del Banco Central está en el 2%, y que la baja se explicó en “gran” parte por la caída previa en los precios del petróleo.
La reacción del mercado fue volátil. Los rendimientos en dólares subieron con fuerza en el tramo medio y largo de la curva: la tasa a 30 años tocó 5,23%, un máximo desde la crisis financiera de 2007, mientras que la de 10 años llegó a 4,73%. En el tramo corto, en cambio, el rendimiento a dos años tuvo un “leve” descenso, indicó.
«Cuando suben los rendimientos, bajan los precios de los activos», comentó el economista. Y señaló que esa dinámica impactó también en los bonos uruguayos, y que el mercado redujo de 80% a 60% la probabilidad de una suba de tasas en la reunión de septiembre de la Fed.
A nivel local, el hecho más relevante de la semana fue la emisión de deuda del gobierno uruguayo. El Ministerio de Economía y Finanzas colocó dos bonos globales por un total de US$ 1.697 millones: una reapertura del bono en pesos con vencimiento en 2035, por US$ 1.298 millones, a una tasa de 7,75% anual, y una reapertura del bono en dólares con vencimiento en 2037, por US$ 399 millones, a una tasa de 5,356% anual. Este último había sido emitido originalmente en febrero de 2025.
Del bono en pesos, US$ 900 millones se colocaron en efectivo y los US$ 398 millones restantes se cubrieron mediante canje de bonos globales al 2028. En el caso del bono en dólares, US$ 350 millones fueron en efectivo y US$ 49 millones vía canje de un título con vencimiento en 2027. «Fue muy significativo y muy bueno», dijo Bello. Destacó que el 51% de los compradores fueron inversores no residentes, frente a un 49% de residentes, lo que reflejó un “fuerte” apetito externo por deuda uruguaya en pesos a nueve años. Sobre el costo de financiamiento, el economista lo calificó de “muy favorable”: el bono en dólares a 2037 se emitió con un spread de 75 puntos básicos sobre un bono soberano estadounidense de igual plazo, considerado de riesgo cero.

