
El puerto de Montevideo constituye un “activo estratégico” para la inserción internacional de Uruguay, considerando que a través de él se canaliza una “parte sustantiva” del comercio exterior del país y se desarrollan, además, operaciones vinculadas a su función como “plataforma logística regional”, sostiene la Unión de Exportadores de Uruguay (UE), en un informe divulgado en días pasados.
En momentos en que se registran paralizaciones de la operativa, debido a reclamos sindicales, esa gremial destaca que la “competitividad” de esta terminal portuaria “depende del funcionamiento integral de los distintos componentes de la cadena logística y de su capacidad para ofrecer condiciones adecuadas a las cargas, los usuarios y los servicios marítimos”.
“La recurrencia de interrupciones en la operativa portuaria afecta la previsibilidad de la cadena logística, la eficiencia de las operaciones y las condiciones de servicio que enfrentan todos los usuarios del comercio exterior”, advierte.
En esa misma línea, la UEU plantea que los datos disponibles muestran una “señal que exige seguimiento”: el movimiento de contenedores pasó de 1.125.754 TEUs 1 en 2023, su máximo histórico, a 857.491 TEUs en 2025, lo que representa una “reducción cercana al 24% en dos años”.
“La evolución del tráfico de contenedores resulta especialmente relevante porque la escala de estas operaciones contribuye a sostener la frecuencia y diversidad de los servicios marítimos”, señala.
Y considera que “una contracción persistente de estos movimientos puede afectar las condiciones de conectividad disponibles para el comercio exterior uruguayo”.
Según el relevamiento de la UEU, en 2025 se registraron “35 días con episodios de interrupción total o parcial” de actividades vinculadas a la operativa portuaria. En 2026, al 14 de agosto, se habían contabilizado “33 días” con episodios de ese tipo, indica.
Aclara que el relevamiento incluye “afectaciones de distinta extensión y alcance, por lo que estos registros deben interpretarse como una aproximación a la recurrencia de las interrupciones y no como días completos de paralización” del puerto.
La “acumulación de interrupciones en la operativa portuaria constituye una situación de especial gravedad por sus efectos sobre la previsibilidad, la eficiencia logística y las condiciones de competitividad” del comercio exterior uruguayo, advierte.
Las interrupciones registradas en los últimos años responden a causas diversas. “Predominan los conflictos vinculados a la negociación colectiva y las condiciones laborales —incluyendo salarios, convenios, ingreso de personal, carrera funcional y otras situaciones coyunturales—, a los que se suman procesos de cambio organizativo y tecnológico, cuestiones de seguridad laboral y otras medidas sectoriales”, señala.
Y considera que las disrupciones “no pueden atribuirse a un único factor, sino que reflejan una combinación de situaciones laborales, institucionales y operativas”.
Confiabilidad.
El puerto de Montevideo opera, además, en un mercado naviero internacional caracterizado por una “creciente concentración y una reorganización frecuente” de rutas y servicios, según la UEU. Indica que esta dinámica “incrementa las exigencias de eficiencia y confiabilidad para que Montevideo preserve su atractivo como escala y mantenga sus conexiones” con los principales mercados.
Ante este panorama, según la gremial exportadora, la “prioridad estratégica debería estar orientada a preservar y continuar fortaleciendo las condiciones que contribuyen a la competitividad y conectividad” del puerto. Y las enumera: infraestructura y accesos adecuados —incluido el dragado necesario para el mantenimiento y la profundización del canal de acceso—, costos logísticos competitivos y previsibles, eficiencia operativa, digitalización e intercambio de información, capacidad de respuesta ante contingencias y una adecuada coordinación entre los distintos actores de la cadena logística.

