
La soja 2026/27 debería transitar un escenario de precios superior al de la campaña anterior y podría promediar en Uruguay alrededor de US$ 420 por tonelada, frente a los US$ 385-390 por tonelada que promedió el ciclo 2025/26. Sin embargo, el comportamiento de la producción brasileña durante los próximos 60 días será “determinante” para definir si el mercado encuentra solamente episodios de volatilidad o ingresa en un cambio “estructural” de precios.
Así lo señaló el director de AZ Group, Nicolás Udaquiola, al ser entrevistado en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, al analizar la reciente corrección de las cotizaciones y las principales variables que determinarán el mercado de granos.
Después de un recorrido alcista, la soja ingresó en una fase de ajuste que para Udaquiola no resulta inesperada. “Los procesos alcistas no son lineales. Tienen sus momentos de toma de ganancias y de retracción de precios”, explicó.
Octubre, además, reúne condiciones que históricamente pueden generar presión: ingresa la cosecha estadounidense y simultáneamente acelera la siembra sudamericana. Este año la cosecha de Estados Unidos (EEUU) avanzó algo más tarde debido a lluvias y demoras en los trabajos, pero su ingreso igualmente incrementa la disponibilidad de mercadería.
A ese factor se agrega la posición de los fondos especulativos, que habían realizado compras “agresivas” durante la fase alcista y todavía mantienen una posición “importante” en soja.
Para Udaquiola, la evolución de esas posiciones constituye una de las variables que deben monitorearse en el corto plazo, particularmente frente a la entrada de la cosecha estadounidense y a medida que Brasil se convierte en el centro de atención. Brasil define el “segundo tiempo” y será el estará manejando al mercado”, afirmó Udaquiola.
La siembra comenzó con cierta lentitud, pero aceleró en las últimas semanas, particularmente en Mato Grosso. Las precipitaciones se mantienen por debajo de los niveles normales en algunas zonas, aunque han mostrado continuidad suficiente para permitir el avance de los trabajos.
El mercado también incorpora una “prima de riesgo” asociada al efecto de El Niño y a la posibilidad de que determinadas regiones del centro y norte brasileño reciban lluvias inferiores a las habituales. Por eso, el último bimestre del año será determinante para establecer la magnitud de la producción brasileña y, con ella, la dirección del mercado internacional de soja.
Udaquiola diferenció dos escenarios que considera fundamentales: una “merma productiva” y una “falla productiva”. El punto de partida es una producción brasileña para la cual el USDA maneja una referencia de 186 millones de toneladas (Mt), mientras otras estimaciones se ubican alrededor de 180 Mt.
Si Brasil termina perdiendo entre 5 y 7 Mt, el impacto sería poco relevante para las cotizaciones, porque podría ser parcialmente compensado por una mayor producción de Argentina. “La merma es ruido y volatilidad, que creo que nos puede dar oportunidades”, señaló.
Una falla productiva sería otra cosa. Y allí, Udaquiola utilizó como referencia lo sucedido durante una sequía anterior, cuando Brasil perdió del orden de 25 a 30 Mt respecto a su potencial. “La falla productiva sería el combustible necesario para un cambio estructural de precios”, sostuvo.
La diferencia entre ambos escenarios comenzará a definirse durante los próximos dos meses. Por esa razón, el director de AZ Group consideró que las empresas deberían seguir especialmente el comportamiento climático brasileño para gestionar la comercialización de la próxima cosecha.
Del lado de la demanda apareció en los últimos días una señal favorable. Después de varias semanas débiles para las exportaciones estadounidenses, China volvió a acelerar sus compras y el último informe semanal mostró ventas superiores a 2 Mt. “Es una muy buena señal para el mercado”, consideró Udaquiola.
Ese movimiento podría estar contribuyendo a frenar la corrección que registraron las cotizaciones durante los últimos días.
La combinación de demanda china, riesgo climático brasileño y posición de los fondos especulativos mantiene así elementos capaces de sostener la volatilidad, aun cuando la presión estacional de la cosecha estadounidense juega en sentido contrario.
Más allá de los movimientos de corto plazo, AZ Group mantiene una visión favorable para la soja 2026/27 respecto a la campaña anterior. “La referencia de precio internacional debería terminar, a lo largo de toda la campaña, un escalón arriba del año pasado”, señaló Udaquiola. Llevado a valores de referencia para Uruguay, la soja 2025/26 promedió aproximadamente US$ 385-390 por tonelada desde el comienzo de la campaña hasta el cierre de su ciclo comercial, indicó.
Para 2026/27, en cambio, la expectativa de AZ Group es que el promedio pueda ubicarse en torno a US$ 420 por tonelada. El mercado actualmente se encuentra por encima de ese nivel, pero Udaquiola remarcó que el dato relevante no es un precio puntual, sino el promedio que pueda construirse a lo largo de todo el ciclo.
La volatilidad esperada también debería generar momentos en los que sea posible capturar valores superiores al promedio mediante herramientas comerciales y coberturas. “Vamos a tener oportunidades para quedar calzados mejor que el promedio”, advirtió.
Fuera de los fundamentos estrictamente agrícolas, Udaquiola identificó otra variable que debería seguirse con atención: la evolución de las tasas de interés en EEUU. Un eventual cambio hacia un proceso sostenido de tasas más elevadas podría reducir el atractivo de las posiciones especulativas en commodities. Para un mercado de soja que recibió un fuerte impulso de las compras de los fondos, ese escenario funcionaría como una señal de advertencia.
“Hay que tenerlo como alerta y semáforo amarillo”, sostuvo. Y acotó que una política monetaria “más restrictiva” podría afectar tanto la economía como el posicionamiento financiero que actualmente sostiene parte del mercado.




