
La diversificación productiva permite “amortiguar” los vaivenes de precios entre rubros y “sostener” la rentabilidad de las empresas agropecuarias. Así lo destacó el productor agrícola-ganadero y director de La Magdalena, Diego Otegui, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, en el marco de la jornada anual de Barraca Erro, donde participó del panel: Productividad con visión de futuro, el valor de la diversificación y el riego, junto a Néstor Britos, de Britos Hermanos y Eduardo Urgal, de Frigorífico San Jacinto.
Otegui sostuvo que la integración entre rubros es una estrategia central para su empresa, ubicada en el departamento de Salto. “Sería muy lindo que se mantenga para ver realmente lo que el país puede evolucionar en términos de producción de carne”, señaló Otegui, en referencia al escenario reciente de precios ganaderos.
El productor comentó que la diversificación de La Magdalena comenzó hace 32 años con el arroz en el norte del país, aprovechando el acceso al agua mediante represas propias. La condición de semillerista para Saman —que exige rotaciones de siete años para la variedad fundación y de cinco para la C2— llevó a incorporar pasturas y ganadería como complemento del cultivo.
Con el correr de los años se sumaron la soja y nuevos sistemas de riego, además del maíz. El corral de engorde llegó en 2007, en pleno período de seca, como forma de “estabilizar” la dotación ganadera ante la escasez de forraje. La empresa también integra un rubro ovino de ciclo completo, con producción de lana fina.
Sobre el riego, Otegui apuntó que el objetivo inicial fue asegurar volumen de forraje y hoy apunta además a optimizar rendimientos. “Uno si produce 20% más de producto, en la caja eso repercute”, valoró. Y consideró que la tecnología de riego avanzó de forma sostenida en el país y destacó el aporte de la Comisión para la Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) para el desarrollo del riego, aunque remarcó que el costo de la energía eléctrica sigue siendo una “limitante”. El productor consideró que el riego puede transformar la matriz productiva del país. “Sí, ciertamente que sí”, enfatizó, tras años de experiencia como regante tanto por desnivel como por pivot.
Consultado sobre si la energía es el principal freno al desarrollo del riego, el productor matizó que depende de la zona y de la disponibilidad de fuentes de agua propias. Explicó que las tarifas actuales no incentivan el uso del riego y que las empresas deben ser cuidadosas para no excederse en el consumo. “No es un costo que hoy sea barato”, advirtió.
En cuanto a la competitividad del país, Otegui consideró que “estamos con una estructura de costos cara para el funcionamiento, cara para cualquier actividad”. Agregó que no percibe voluntad de cambio en ese sentido, por lo que la “mejora” de eficiencia de las empresas debe apoyarse en la productividad y en la gestión intra predio.
El productor también se refirió al avance de la garrapata como una de las “principales preocupaciones” sanitarias del sector, con impacto en el límite máximo de residuos de los productos cárnicos. Precisó que la problemática ya no se limita a las zonas endémicas tradicionales y que la circulación de animales entre el sur y el norte del país agravó la situación.
En términos de costos, Otegui detalló que una sanidad tradicional sin problemas de garrapata ronda los US$ 12 a US$ 16 por animal, mientras que en predios con dificultades el gasto puede llegar a entre US$ 40 y US$ 55 por animal. Consideró que con una estrategia sanitaria sostenida es posible reducir ese costo con el tiempo. “Soy un convencido de que sí, de que después te permitirá volver a costos razonables”, dijo.



