
La agricultura, la ganadería y la forestación llevaron a Uruguay a un cambio “estructural” en su matriz productiva durante las últimas dos décadas. Así lo destacó ingeniero agrónomo y socio fundador de Portus, Marcos Carrera, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Carrera fundó Portus junto a su socio, Fabián Artigue, con el objetivo de “mejorar” la gestión de la información en las empresas del agro. La consultora busca que las compañías dejen de decidir en base al comportamiento del año anterior —por ejemplo, repetir la misma compra de insumos— y empiecen a cruzar esos datos históricos con previsiones climáticas y de área de siembra para definir estrategias de cara al futuro.
«La apuesta nuestra es, hoy vía inteligencia artificial y bots informáticos, trabajar con esa información para dar datos en tiempo real a los tomadores de decisiones», comentó. A modo de ejemplo, Carrera planteó un cultivo de trigo que en un año con previsiones lluviosas requeriría una aplicación de fungicida adicional a la habitual: si el aprovisionamiento no se anticipa desde varios meses antes, el producto llega tarde. La misma lógica de decidir por inercia, sin explotar los datos disponibles, se repite en otros rubros como la venta minorista, señaló.
A la vez, en una columna publicada esta semana en LinkedIn, titulada «Cómo Uruguay cambió de divisional», Carrera analizó la transformación de la producción agropecuaria uruguaya desde 2003. El ingeniero agrónomo tomó ese año como punto de partida por tratarse de la salida de una de las mayores crisis económicas del país, agravada por la aftosa.
«El ganado es líquido en cualquier momento del año, salvo con una crisis como la de la aftosa que lo volvió ilíquido», enfatizó. El brote sanitario impidió exportar el principal rubro del país y, sumado a la crisis financiera, generó un faltante de circulante que marcó el piso del ciclo, remarcó.
El especialista contrastó ese momento con la actualidad. En la campaña electoral del expresidente Jorge Batlle, el objetivo era llegar a US$ 3.000 millones de exportaciones; dos décadas después, apuntó Carrera, Uruguay se encamina a cerrar el año en unos US$ 14.000 millones.
La transformación se refleja en la superficie agrícola. La soja pasó de unas 23.000 hectáreas a un piso actual de 1,1 a 1,2 millones, un crecimiento de 52 veces desde 2003, según el gráfico que Carrera acompañó en su columna. El trigo, que rondaba las 200.000 hectáreas, se estabilizó en torno a las 300.000, y la cebada pasó de unas 100.000 a cerca de 200.000.
El maíz, que en 2003 ocupaba apenas 30.000 hectáreas, atraviesa hoy una etapa de expansión y todo indica que superará las 300.000 hectáreas en la zafra actual, sostuvo Carrera. La colza, en cambio, todavía busca su punto de equilibrio: alternó dos años arriba de las 300.000 hectáreas —llegando a rozar las 350.000— con dos años de apenas 100 y tantas mil.
«El maíz está buscando el techo productivo», indicó el especialista. Y destacó que la mejora genética permitió estabilizar los rendimientos incluso en años de seca: mientras hace 30 años una sequía severa dejaba sin cultivo, hoy el maíz rinde de 3.500 a 4.000 kilos por hectárea en esas condiciones. En trigo, los rendimientos treparon de unos 3.000 kilos hace una década a cultivos de 5.000 a 6.000 kilos como algo habitual.
La ganadería también registró cambios “profundos” puertas adentro del sistema. Según Carrera, la producción ganadera creció un 20% en el período, pese a perder área frente a la agricultura, gracias a una menor edad de faena y a la generalización de la terminación a corral. El maíz alimenta “buena” parte de ese proceso: no se exporta porque la ganadería consume toda la producción, sostuvo.
El tercer pilar de la transformación es la forestación. Impulsada por la Ley Forestal de 1987, la actividad pasó de unas 680.000 hectáreas a cerca de 1,2 millones desde 2003, un crecimiento del 78%, y hoy sostiene tres plantas de celulosa y una industria de productos madereros, según el mismo gráfico.
«No sé si estamos en primera, pero seguro que estamos subiendo de divisional», valoró. El ingeniero agrónomo adelantó que en próximos análisis profundizará en el riego, la biotecnología y las inversiones que sostienen ese crecimiento.




