
La soja cerró con nuevas e importantes mejoras en Chicago, luego de subir poco más del 1% durante la semana anterior, pese a la caída que registró el aceite por una toma de ganancias de los inversores tras haber subido un 6,17% en el segmento comercial precedente. El contrato de agosto avanzó US$ 7,90 y quedó en US$ 450,49, mientras que julio de 2027 ganó US$ 5,97 para ubicarse en US$ 458,39.
La continuidad de los ataques de Estados Unidos a Irán y las represalias de la nación islámica sobre objetivos estadounidenses en la región siguen elevando la tensión en Medio Oriente y vuelven a amenazar con paralizar el tráfico comercial por el Estrecho de Ormuz, con impactos directos sobre el petróleo y varios insumos clave para la producción agrícola. Del lado firme, indicó Granar, influyó el interés de la demanda externa por el grano estadounidense de la nueva cosecha: el USDA confirmó nuevas ventas de soja 2026/2027 a China por 264.000 toneladas, y a destinos desconocidos por 110.000 toneladas.
En materia climática, las temperaturas se prevén superiores a los registros usuales en los próximos días sobre el Medio Oeste estadounidense, mientras que las lluvias se auguran en marcas normales sobre la zona núcleo durante la semana. Resultó negativo, en cambio, el informe semanal de inspección de embarques correspondiente al 10 al 16 de julio: el USDA relevó despachos por 296.972 toneladas, por debajo de las 447.990 toneladas del reporte previo y del rango calculado por los operadores, de 400.000 a 600.000 toneladas. De ese total, 65.627 toneladas tuvieron como destino China. Para el reporte sobre condición de cultivos que el USDA publicó ayer, el promedio de las estimaciones privadas anticipaba una desmejora de la proporción buena/excelente de la soja del 65 al 64%.
El maíz también cerró con alzas, tras ganar poco más de 1,20% en la semana previa. El contrato de septiembre subió US$ 1,87 y quedó en US$ 176,96, en tanto que diciembre avanzó US$ 2,16 hasta US$ 186,21. Consignó Granar que entre los factores que impulsaron la plaza se destacó el agravamiento de las hostilidades en la zona del Mar Negro, luego de que fuerzas rusas atacaran un buque cargado con maíz ucraniano cerca del puerto de Odesa. El Golden Leo, con bandera de Guinea-Bissau y tripulación de India y Siria, fue alcanzado por tres misiles crucero, lo que provocó un incendio y la muerte de 10 tripulantes, según informó la Armada ucraniana. El hecho profundiza las dificultades de Ucrania —cuarto mayor proveedor mundial de maíz— para despachar de manera segura sus cargamentos por vía marítima.
En la Unión Europea, la incertidumbre sobre el abasto ucraniano se suma a las malas condiciones ambientales que atraviesan los cultivos propios por sucesivas olas de calor, lo que llevó a organismos y estimadores privados a revisar de manera constante las pérdidas proyectadas para la campaña 2026/2027. Esta falta de certezas volvió a trasladarse en alzas a Euronext, donde el contrato de noviembre sumó 3,50 euros y cerró en 252,75 euros por tonelada.
El USDA, por su parte, confirmó una nueva venta de maíz estadounidense 2026/2027 a Colombia por 100.000 toneladas, y el informe semanal de embarques resultó levemente positivo, con despachos por 1.549.849 toneladas, casi en línea con las 1.554.620 toneladas previas y dentro del rango esperado por los privados, de 1,40 a 1,60 millones de toneladas. Para el reporte de condición de cultivos, el promedio privado preveía una baja de la proporción buena/excelente del maíz del 68 al 66%.
En Brasil, la consultora AgRural informó que hasta el jueves la cosecha de maíz safrinha avanzaba sobre el 49% de la superficie apta en el Centro-Sur del país, frente al 40% de la semana anterior y al 55% de igual momento de 2025. A su vez, el Instituto Mato Grossense de Economía Agropecuaria reportó el viernes un progreso de la cosecha en Mato Grosso del 78,92% del área apta, contra el 60,04% de la semana previa, el 77,26% de igual momento del año anterior y el 84,92% promedio de los últimos cinco años.
El trigo, en cambio, cerró con bajas por una toma de ganancias de los inversores, tras haber subido entre un 6,9 y un 8,3% la semana pasada en las plazas estadounidenses. El contrato de septiembre cedió US$ 3,21 y quedó en US$ 247,66, mientras que diciembre bajó US$ 3,03 hasta US$ 254,09. Más allá de la acción especulativa y de un pobre reporte semanal de embarques, indicó Granar, el mercado internacional sigue tensionado por las renovadas hostilidades entre Rusia y Ucrania, que amenazan con restringir el comercio desde el Mar Negro en plena cosecha de invierno en ambos proveedores mundiales.
Al ataque descripto en el segmento del maíz se suma que Ucrania continúa atacando con drones centrales energéticas rusas y buques de la flota petrolera, lo que llevó al Kremlin a cerrar el tránsito por el Estrecho de Kerch, por donde sale el 25% del trigo ruso enmarcado en el Mar de Azov. Según publicó Reuters en base a información de Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, drones ucranianos atacaron siete buques rusos durante la noche en el Mar Negro y el Mar de Azov, con lo que se elevó a 183 el número total de buques atacados en julio. El militar agregó que siete subestaciones eléctricas fueron alcanzadas en Crimea, territorio anexado por Rusia en 2014.
En este marco, Andrey Sizov, director general de la consultora SovEcon, señaló en su cuenta de X que la firma redujo su estimación de exportaciones rusas de trigo de 2 a 1,50 millones de toneladas, cerca de la mitad del promedio de los últimos cinco años, de 3,10 millones de toneladas, atribuyendo el ajuste principalmente al cierre del Mar de Azov, aunque también pesa la demanda moderada de Egipto y Turquía.
El informe semanal de embarques tampoco resultó positivo: el USDA relevó despachos por 213.993 toneladas, por debajo de las 396.346 toneladas previas y cerca del piso previsto por los operadores, que manejaban un rango de 200.000 a 300.000 toneladas. Para el reporte de condición de cultivos, los operadores preveían un avance de la cosecha de trigo de invierno sobre el 78% del área apta, frente al 67% del informe anterior, y una desmejora de la proporción buena/excelente del trigo de primavera del 58 al 56%.
Fuente: Granar




