
La dominancia de determinadas especies de malezas en los sistemas agrícolas no es producto del azar, sino resultado de la simplificación productiva y del manejo repetitivo con herbicidas. Así lo señaló la Ing. Agr. Dra. Juana Villalba, docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (Fagro-Udelar), en la Jornada de Proquimur 2026.
La especialista explicó que la simplificación de los sistemas productivos favorece la instalación de enmalezamientos monoespecíficos, dominados por especies agresivas y competitivas. Ese proceso se acelera con el uso repetido de un mismo herbicida, que selecciona progresivamente a las malezas resistentes.
Villalba advirtió que ni el herbicida más potente puede resolver el problema por sí solo. «Aún el herbicida más potente sigue siendo una sola herramienta, que además, en general, la repetimos, y por lo tanto siempre estamos seleccionando a que esos enmalezamientos sean dominados por pocas especies».
Para la investigadora, la respuesta no pasa por el mejor producto, sino por diversificar los agroecosistemas. «Quizás tengamos que pensar en volver a enmalezamientos un poco más diversos», indicó, y remarcó que esa diversidad debe alcanzar la rotación de cultivos, las fechas de siembra, las densidades y la fertilización.
Villalba detalló que la hipótesis ecológica detrás de este enfoque no plantea eliminar la competencia, sino evitar que toda la comunidad de malezas compita al mismo tiempo con el cultivo. «Necesitamos un desfasaje en tiempo», explicó, entre el ciclo del cultivo y el de las malezas, además de diferencias en la exploración radicular y en la estructura de las canopias.
Según la especialista, ya existen evidencias de que la diversidad y la equitatividad de las comunidades de malezas reducen su cantidad y su impacto sobre el rendimiento. Sin embargo, aclaró que la evidencia internacional todavía es “limitada”, a nivel nacional “es inexistente” y que “resta determinar si existen comunidades neutrales” para nuestros sistemas de producción.
La docente destacó el aporte de los cultivos de servicio y de las nuevas tecnologías de aplicación selectiva, que permiten diferenciar dónde y cuándo aplicar productos. «Las nuevas tecnologías no tienen que ir en contra de esa visión de que algo de diversidad hace que no prosperen pocas malezas y que dominen siempre las mismas», apuntó.
Villalba concluyó que el nuevo paradigma en el manejo de malezas debe apuntar a limitar la dominancia de pocas especies mediante la diversificación agronómica. La Facultad de Agronomía inició estudios recientes sobre el tema y prevé nuevos aportes en los próximos años.



