
Trigo estadounidense parece haber «entrado en razón» respecto a la gravedad de la situación en el Mar Negro: el contrato diciembre en el mercado de Chicago cerró la sesión del miércoles 26 con una suba de US$ 16,54, para ubicarse en US$ 275 por tonelada, el nivel más alto desde mediados de 2024, resaltó el reporte diario de Granar Research. Ahora en el mercado nocturno, la posición continúa firme y suma US$ 1,29 adicionales, cotizando en US$ 276,25 por tonelada,
Se atribuyó parte del impulso alcista de la jornada a una información publicada por la agencia Bloomberg sobre supuestos planes de Rusia para intensificar sus ataques con misiles contra Ucrania, aunque el verdadero factor detrás de la escalada es la paralización de los despachos de trigo desde ambos países, algo que no se había registrado en los más de cuatro años de guerra. Las cargas y la salida de buques desde los puertos del Mar Negro y desde las terminales sobre el Mar de Azov están frenadas, mientras que las operaciones por el río Danubio —principal vía fluvial alternativa para Ucrania— también se encuentran fuertemente restringidas, producto de los ataques cruzados que desde mediados de julio convirtieron a las instalaciones portuarias, las centrales petroleras y los buques comerciales en objetivos prioritarios del conflicto.
El fenómeno se da además en el momento del año en que el Mar Negro constituye la mayor vía de comercio mundial de trigo, coincidiendo con el cierre de la cosecha de invierno en la región, sin que exista hasta el momento ninguna iniciativa sustentable de diálogo entre Moscú y Kiev para detener las hostilidades, acotó Granar Research.
En ese contexto, se informó que las obras de reparación en NKHP, una de las tres terminales de granos del principal puerto exportador ruso sobre el Mar Negro, Novorosíisk, podrían extenderse hasta cuatro meses tras el ataque ucraniano del 12 de agosto, según indicó la empresa, que forma parte de la rusa United Grain Company. Esta terminal, la más afectada por los daños, tiene capacidad para despachar 7,10 millones de toneladas (Mt) de granos al año, equivalentes a casi el 14% del total exportado por Rusia en el ciclo 2025/2026, estimado en 52,70 Mt.
Como consecuencia, perdieron relevancia en el mercado tanto los derechos de exportación al trigo ruso —cuya eventual quita había generado bajas en la plaza estadounidense la jornada anterior, luego revertidas— como el volumen final de la cosecha, dado que lo determinante pasó a ser la capacidad efectiva de Rusia y Ucrania para despachar granos desde sus puertos en los próximos meses.
A la vez, Granar Research destacó que el clima alcista también se trasladó al Euronext, donde la posición diciembre del trigo subió 11 euros para cerrar en 245,25 euros por tonelada, en un mercado europeo que además reaccionó a los negocios que Francia comienza a ganar en destinos como Egipto y Sudán, compradores habituales de grano ruso y ucraniano. Según consignó la agencia Reuters, se espera que los graneleros Nana Leen y Genoa arriben el 30 de agosto al puerto de La Pallice, en la costa oeste francesa, donde cada uno cargará unas 30.000 toneladas de trigo con destino a Egipto, país que en el ciclo 2025/2026 se abasteció en un 80% con grano proveniente de orígenes que hoy tienen sus despachos prácticamente cerrados. Un operador alemán señaló además que los importadores de trigo ruso y ucraniano en Bangladesh comenzaron a virar sus compras hacia trigo búlgaro y a realizar consultas sobre trigo rumano.
De prolongarse el escenario actual, no se descarta que los compradores reaccionen de manera agresiva en busca de orígenes alternativos al Mar Negro, lo que en lo inmediato abriría oportunidades comerciales para la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá. Y si la restricción se extiende más allá de octubre o noviembre, esos beneficios podrían alcanzar también a Australia y a la Argentina.
En base a Granar Research.



