
La ganadería del Chaco Central paraguayo muestra un crecimiento “sostenido” de la mano de las cooperativas menonitas de la región. Así lo destacó técnico de Agrifirm, Sebastián Frade, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
La empresa realiza su quinta gira ganadera anual, esta vez con destino a Paraguay, donde un grupo de productores y técnicos uruguayos recorre predios y cooperativas del Chaco Central. La delegación visitó las cooperativas Neuland y Chortitzer, con las que Agrifirm mantiene vínculo desde que ambas entidades visitaron Uruguay el año anterior. El recorrido incluyó feedlots, pasturas, fábricas de balanceados y frigoríficos.
La cooperativa Neuland explota 300.000 hectáreas en el Chaco Central y reúne a 2.000 asociados, de los cuales el 80% trabaja dentro de la propia cooperativa. Su punto “fuerte” es la producción de carne: cuenta con uno de los frigoríficos de mayor porte de Paraguay y exporta el 70% de lo que produce. Las cooperativas de la zona comparten además un centro genético orientado a mejorar la calidad de las carcasas.
En materia de dietas, Frade señaló diferencias frente a Uruguay. Los feedlots paraguayos utilizan gatton panic, silo de sorgo y de maíz, maíz como base de la ración, y cascarilla y DDGS como complemento, con insumos más económicos. «Nos da la impresión que le faltaba un poco de vuelta de rosca», indicó el ejecutivo, en referencia al margen que todavía existe para afinar la eficiencia de las dietas respecto al estándar uruguayo.
El potencial de la zona se refleja en el ritmo de engorde: hay animales que ingresan al feedlot con 280 a 300 kilos y se faenan con 480 a 500 kilos, sin pasar por una fase de recría completa. Las cooperativas trabajan además en líneas genéticas con mayor nivel de marmoreo para mejorar la calidad de la carne, un atributo que hoy todavía no paga el consumidor local.
Frade también destacó el manejo del recurso hídrico en una región sin pozos, donde toda el agua utilizada proviene de las lluvias. «No hay pozos y toda el agua que consumen es agua de lluvia que le buscan la vuelta para captarla y tener stock todo el año», valoró.
Uno de los predios visitados, ubicado cerca de Asunción, incorporó cama de pollo durante 15 a 20 años para mejorar suelos de baja fertilidad y logró implantar pasturas megatérmicas que producen entre 100 y 400 kilos de carne por hectárea. El mismo campo utiliza cultivos hidropónicos como suplemento proteico, con un ciclo de diez días desde la hidratación de la semilla hasta la obtención del pan de pasto.

