
Una eventual cesión a Brasil de parte de la cuota de carne vacuna de Uruguay en China “carece de justificación comercial”, advirtió el director de la Escuela de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), Ignacio Bartesaghi, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Hasta el momento de la entrevista no había información oficial sobre las condiciones de la operación. El tema tomó estado público cuando el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lo mencionó tras reunirse con el presidente Yamandú Orsi en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.
Luego, la vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, declaró a medios locales que una eventual operación dependería de la aprobación de China. Bartesaghi consideró que aún faltan elementos para conocer el alcance de la negociación.
«Ya pasaron muchas horas y seguimos teniendo silencio de parte de las autoridades y, además, nos enteramos por un tuit del presidente brasileño», afirmó Bartesaghi. Remarcó además que el comunicado uruguayo posterior al encuentro no mencionaba una cesión de cuota.
Y diferenció estos cupos de los negociados habitualmente en acuerdos comerciales. China los definió como resultado de su investigación de salvaguardia sobre las importaciones de carne vacuna, con volúmenes específicos para Brasil, Argentina, Uruguay y Australia, sostuvo.
Para Uruguay, China fijó una cuota superior a sus actuales niveles de exportación, lo que le da margen para crecer en los próximos años. En cambio, el cupo asignado a Brasil limita su capacidad exportadora. «No tiene mucho sentido que en el marco de una investigación de salvaguardia tú le otorgues a Brasil el excedente que te queda a vos por cumplir este año», planteó.
Con la información disponible, el especialista no encontró una explicación comercial y planteó como interpretación posible un gesto político entre ambos gobiernos. «No le encuentro justificación alguna a esa señal de Uruguay, más allá de un gesto político del gobierno uruguayo con el gobierno brasileño», dijo.
Bartesaghi consideró que primero habrá que determinar si la iniciativa sigue adelante y bajo qué condiciones. Mencionó que operadores privados manifestaron reparos y que la oposición hizo un pedido de informes al gobierno sobre el marco de la negociación.
Si la cesión se concreta, el Poder Ejecutivo debería explicar sus razones y qué obtendría Uruguay como contrapartida. Para el especialista, la administración de los cupos requiere previsibilidad, tanto en la relación con China como para los operadores privados.
«Cuando a vos se te otorga una cuota la debés cumplir y, si no la cumplís, justificás por qué no la cumpliste», advirtió.
Según Bartesaghi, China conocía los antecedentes de exportación de Uruguay al definir el cupo. «China tiene los antecedentes de exportación de Uruguay, sabe perfectamente que no iba a cumplir», indicó. A su entender, el diseño de la cuota contempla un aumento gradual de las colocaciones.
Contrastó ese tratamiento con el aplicado a Brasil, cuya cuota responde a una decisión de política comercial china orientada a limitar el crecimiento de sus exportaciones.
«Esto me parece que es una señal negativa en la administración de las cuotas, que es tan importante para la seriedad de Uruguay, para su vínculo con China y también para los operadores», enfatizó. A su juicio, las empresas necesitan certezas sobre los volúmenes asignados y las reglas para utilizarlos.
Recordó además que el gobierno uruguayo había valorado positivamente el volumen obtenido cuando China definió las cuotas. Por eso, cuestionó que ahora se analice transferir parte de ese acceso a otro proveedor.

