
Bayer relanzó en Uruguay La Tijereta, que tuvo “fuerte” presencia en el mercado local antes de salir de circulación, tras la adquisición por Monsanto. Así lo explicó el responsable comercial de Bayer para Uruguay, Juan Manuel de Santa Eduviges, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
La Tijereta nació en Entre Ríos, Argentina, de una empresa familiar dedicada al mejoramiento genético de maíz, sorgo y soja, que luego expandió su desarrollo comercial a Uruguay. La marca fue adquirida por Monsanto y, tras su fusión con Bayer, dejó de comercializarse en el país.
“La Tijereta va a ser un complemento ideal de lo que era ya nuestra presencia en el negocio de genética de maíz con la marca Dekalb”, dijo.
Destacó que la decisión de volver se apoya también en la alianza con Agromil, distribuidor histórico de Bayer en agroquímicos, que ahora incorpora semilla a su oferta. De Santa Eduviges señaló que la marca conserva “buena” reputación entre los productores uruguayos. “En mayor o menor medida la recordaban y con muy buen recuerdo”, consideró. Y agregó que en las etapas iniciales del proyecto se evaluó lanzar la línea bajo otro nombre, pero se optó por mantener la identidad original.
El ejecutivo situó el relanzamiento en un contexto de expansión del área maicera en Uruguay, incluyendo el crecimiento sobre cultivos de invierno y el avance hacia zonas históricamente sorgueras o de menor potencial que el litoral. “La Tijereta viene a apuntar a eso, a complementar en esos ambientes más restrictivos, en esos ambientes más complejos, más variables”, indicó.
Los híbridos de la marca fueron desarrollados para priorizar adaptabilidad y estabilidad antes que techos de rendimiento. “No tanto romper techos o buscar potenciales, sino más que nada levantar los pisos o sostener los pisos ante situaciones adversas”, señaló.
De Santa Eduviges detalló que La Tijereta forma parte del programa de mejoramiento de maíz de Bayer y que cada híbrido se testea al menos dos años en Uruguay antes de llegar al productor, tanto por requisitos de registro como para definir recomendaciones de manejo. “Eso nos da esa seguridad, esa tranquilidad de que estamos lanzando un híbrido que no solo va a buscar esa estabilidad, sino también que el cliente va a tener una buena experiencia”, dijo.
El posicionamiento comercial de cada híbrido se definirá según el ambiente, con el equipo de Agromil recomendando la opción más adecuada según las condiciones de cada campo, incluyendo manejo de malezas, densidades, nutrición y adversidades.
Consultado sobre el techo de crecimiento del área maicera uruguaya, el ejecutivo se mostró optimista. “Cuando uno mira no hay un solo indicador que indique lo contrario, porque todos los indicadores de precios relativos de carne y leche de relación maíz-soja son todos positivos hacia el maíz”, valoró.
Consideró que alcanzar las 500.000 hectáreas de maíz en Uruguay no resulta una proyección desmedida. De Santa Eduviges comparó la situación con la experiencia argentina de comienzos de los 2000, cuando se cuestionaba la posibilidad de expandir el área maicera hacia zonas hoy productivas. Señaló que “el maíz se expandió a zonas en donde era impensado hacer agricultura y hoy se hace maíz y se sacan 5.000, 6.000, 7.000 o más, con estabilidad”. Y sostuvo que Uruguay atraviesa una transformación similar.



