
El nuevo escenario político de Brasil profundiza las diferencias en América Latina y obliga a Uruguay a manejar su política exterior con “pragmatismo”, evitando alineamientos “automáticos”. Las diferencias entre los presidentes de Brasil, Luiz Inácio da Silva Lula, y de Argentina, Javier Milei, la “influencia” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y las distintas estrategias comerciales de los socios agregan “incertidumbre” sobre el futuro del Mercosur.
Ese es el panorama político y comercial a nivel regional que planteó el doctor en Relaciones Internacionales y director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica del Uruguay, Ignacio Bartesaghi, al ser entrevistado en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Dijo que no espera que el resultado electoral brasileño genere problemas “directos” en la agenda bilateral entre Uruguay y Brasil. Los proyectos de infraestructura e integración fronteriza, incluidos los vinculados a la hidrovía, Laguna de los Patos y Laguna Merín, deberían continuar avanzando, opinó.
El desafío aparece en una región políticamente más fragmentada. Bartesaghi proyecta que Lula buscará actuar como contrapeso de Trump en América Latina, mientras varios gobiernos mantienen una mayor afinidad con el presidente estadounidense. A esto se suma la compleja relación entre Lula y su par argentino. “Decir que Milei y Lula si no se entienden no es un problema, sí es un enorme problema”, afirmó.
En ese escenario, Bartesaghi advirtió sobre los riesgos de que Uruguay se alinee automáticamente con Brasil. “Puede tener problemas con Trump, puede tener problemas con Milei y puede tener incluso cierto aislamiento con el resto de América del Sur”, sostuvo.
Politización.
Frente a este escenario, Bartesaghi considera que Uruguay debe actuar con pragmatismo y evitar involucrarse en la confrontación ideológica regional. “¿Qué camino se puede plantear Uruguay? Cualquiera menos el de la politización”, respondió.
Y descartó que el país deba asumir un papel de mediador. “Tenemos que llevarnos bien con Argentina, tenemos que llevarnos bien con Brasil”, afirmó. Bartesaghi llamó particularmente la atención sobre la relación con Argentina y señaló que todavía no se concretó una reunión bilateral entre los presidentes Yamandú Orsi y Javier Milei. “Que dos presidentes de Uruguay y Argentina todavía no se hayan reunido es histórico”, sostuvo.
Las diferencias políticas coinciden con estrategias comerciales cada vez menos alineadas entre los socios del Mercosur. La próxima cumbre del bloque, prevista para comienzos de diciembre en Uruguay, se desarrollará en ese contexto. Bartesaghi incluso consideró posible que Milei no participe. “¿Qué incentivo tiene Milei de ir a la cumbre del Mercosur en este momento? ¿Qué tenemos para anunciar importante?”, planteó.
Entre los asuntos pendientes mencionó las negociaciones con Canadá y Emiratos Árabes Unidos, las dificultades vinculadas al acuerdo con la Unión Europea y las diferencias sobre el futuro del bloque. A esto se agregan el vínculo bilateral de Argentina con EEUU, los planteos de Brasil para avanzar en nuevos acuerdos y la decisión de Uruguay de profundizar su aproximación al CPTPP. “Tenemos diferencias en cómo vemos el futuro del Mercosur porque hay una flexibilización de hecho que se está dando”, señaló.
Brasil y su peso
Más allá de la coyuntura política, Bartesaghi destacó la transformación económica y productiva de Brasil durante las últimas dos décadas, particularmente en agricultura y agroindustria. “De ser un importador de alimentos se transformó en el gran exportador de alimentos a nivel mundial”, valoró.
Ese potencial convive con desafíos internos para el nuevo gobierno de Lula, entre ellos el bajo crecimiento económico, el costo de vida, la inseguridad, las necesidades de infraestructura y el déficit fiscal. El profesional mencionó las dificultades de gobernabilidad derivadas de la composición del Congreso y de los gobiernos estaduales.
Para Uruguay, Bartesaghi señaló que el mejor escenario es un Brasil económicamente sólido. “Lo que Uruguay desearía es que a Brasil le vaya bien y que Lula tome las medidas económicas correctas”, reconoció el profesional.

