
La lechería atraviesa un escenario productivo y económico “favorables”, con “altos” niveles de producción y contenido de sólidos, además de relaciones de precios que todavía justifican mantener una alimentación intensiva.
En ese contexto, Fucrea espera que el ejercicio cerrado se ubique entre los mejores de su serie, aunque para el ciclo en curso proyecta cierta normalización de los resultados por el “aumento” del costo de los concentrados y la posibilidad de un “menor” precio de la leche, señaló el coordinador lechero de dicha agrupación, Santiago Gonnet, en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Valoró que pese a una primavera con “menor” crecimiento de las pasturas que el esperado, los tambos mantienen un desempeño productivo “destacado”. “Venimos sosteniendo muy buenas producciones”, dijo Gonnet. Y comentó que hay diferencias entre grupos porque la primavera pasada ya había mostrado un “fuerte” crecimiento respecto al año anterior, pero en términos generales los establecimientos se encuentran en niveles similares o superiores a los de 2025.
A esto se agregan muy buenos niveles de sólidos, favorecidos por un invierno que, salvo situaciones puntuales, resultó relativamente “benigno” para la producción lechera, sostuvo. En los establecimientos que asesora directamente en Colonia y Soriano, Gonnet estimó que los tambos están actualmente transitando el pico de producción.
La situación forrajera, sin embargo, no refleja la tradicional explosión primaveral. Las bajas temperaturas y la falta de radiación limitaron el crecimiento, pese a que las pasturas presentan “buen” estado y los maíces ya fueron implantados.
En las últimas semanas, lluvias del orden de 60 milímetros permitieron recomponer la disponibilidad de agua en diferentes zonas. Hasta entonces, varios establecimientos estaban trabajando con reservas ajustadas de humedad, por lo que Gonnet señaló que actualmente la “principal” necesidad pasa por recuperar días de sol y temperatura.
La menor tasa de crecimiento también restringió la generación de reservas. “Muy poco”, respondió el coordinador lechero, al ser consultado sobre la conformación de excedentes de pasturas. Hubo una producción inusualmente importante durante julio y agosto que permitió realizar algunas reservas, pero posteriormente no apareció el fuerte crecimiento típico de la primavera.
Desde el punto de vista económico, Fucrea continúa recomendando mantener “altos” niveles de alimentación para sostener la producción. La razón es que, aun con algunos cambios recientes en los costos, la relación entre el precio de los insumos y el valor de la leche continúa siendo favorable.
“Seguimos con niveles de relaciones de precios muy favorables”, afirmó Gonnet. Esa ecuación permite mantener una estrategia de alimentación orientada a obtener elevados niveles de producción, aunque algunos componentes de las dietas comenzaron a encarecerse.
El movimiento más marcado se produjo en los alimentos proteicos, cuyos precios aumentaron durante los últimos meses. El maíz también registró cierta suba, pero Fucrea trabaja para la próxima campaña con la expectativa de una “importante” superficie sembrada y un escenario climático Niño. En ese marco, la institución proyecta que el maíz se ubique en niveles de paridad de importación, referencia que está utilizando para construir sus presupuestos hacia adelante.
Otra variable relevante será la cosecha de invierno. Los granos forrajeros y el trigo que no alcanza calidad comercial son utilizados habitualmente en los sistemas lecheros y pueden constituir una alternativa competitiva para formular las raciones. Este año, sin embargo, la “elevada” humedad introduce un “riesgo” adicional.
Gonnet advirtió que una eventual mayor disponibilidad de granos de invierno a precios atractivos puede representar una oportunidad, pero la decisión no puede tomarse exclusivamente en función del precio. “Hay que ver qué pasa con la calidad, que no afecte el tema sanitario o de productividad por granos con algún problema de calidad”, advirtió.
El punto de atención son particularmente las micotoxinas. En las zonas donde trabaja Gonnet es habitual utilizar cereales de invierno destinados a forraje o trigo forrajero, que pueden contribuir significativamente a reducir el costo de la ración.
Pero cuando existen problemas de contaminación, las posibilidades de utilización se reducen. Si bien hay herramientas para mitigar parcialmente sus efectos, la capacidad de contrarrestar las micotoxinas tiene límites, lo que puede obligar a restringir el porcentaje de inclusión de esos granos en las dietas. “Al final hay que tener mucho cuidado si sirve o no sirve”, recomendó.
El buen escenario productivo y las relaciones de precios favorables también se reflejarán en los resultados económicos del ejercicio que Fucrea presentará el próximo mes. Gonnet adelantó que será “un ejercicio muy bueno” y, ante la consulta sobre su ubicación dentro de la serie histórica, consideró que estará “en el podio, seguramente”.
Los números definitivos se conocerán el 17 de noviembre, cuando Fucrea realizará desde la hora 13 en el Hotel del Prado su Jornada de Información Económica, que este año vuelve a realizarse en el marco de los 60 años de la institución.
La mirada hacia el nuevo ejercicio sigue siendo positiva, aunque con mayor cautela. Los primeros meses transcurren en condiciones relativamente similares a las del ciclo anterior y las relaciones de precios continúan siendo favorables, pero las proyecciones incorporan un mayor costo de los concentrados y un precio de la leche algo inferior.
“Esperamos un resultado un poco más normal”, señaló Gonnet, aclarando que esa normalización no implica proyectar un mal ejercicio, sino moderar los resultados excepcionales alcanzados anteriormente.
Para Fucrea, la evaluación económica tampoco se limita al margen inmediato. Gonnet destacó el concepto de competitividad de las empresas, que supone que el sistema sea capaz de remunerar la tierra —incluso asignándole una renta cuando es propia—, el trabajo del administrador o empresario y el capital utilizado.
Bajo ese criterio, adelantó que la gran mayoría de las empresas analizadas mostrará buenos niveles de competitividad en el ejercicio que será presentado en noviembre. Así, la lechería llega al último tramo de 2026 con una combinación favorable de producción, sólidos y relación de precios, aunque con señales que anticipan una ecuación algo más exigente.


