
En el área productiva que asesora ProNutrition, unas 25.000 hectáreas tienen pH inferior a 5,5 y 10.000 hectáreas, inferior a 5,3, detalló el socio fundador de la empresa, Pedro Rossini, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Rossini analizó las conclusiones de la 9ª Jornada Anual de ProNutrition, que se desarrolló bajo el lema «Diagnóstico preciso, decisiones eficientes», que tuvo una importante convocatoria de productores y empresas en una mañana de actividad intensa.
El foco técnico estuvo en el diagnóstico. “¿Cómo trabajar y cómo razonar hoy en día, que todo es tan volátil y tenemos que estar tomando decisiones todo el tiempo?”, planteó.
La primera charla estuvo a cargo del integrante del área de Investigación y Desarrollo, Lucas Sosa. La novedad de este año fue combinar el trabajo de asesoramiento técnico con la evaluación y validación de herramientas en investigación, valoró Rossini.
Uno de los temas centrales fue el encalado de suelos. La empresa se dedica a la generación de información de distintas enmiendas calcáreas, por ejemplo trabaja con Ecocal, Caliza Agrícola de Cementos del Plata, aunque el técnico aclaró que el análisis aplica a cualquier enmienda disponible en el mercado. Sostuvo que la “clave” es entender cómo funciona el pH del suelo y cómo varía en cada chacra.
“Eso quiere decir que realmente hay un problema y una alarma que estamos diagnosticando y que potencialmente podemos comenzar a resolver”, advirtió el profesional, sobre los niveles de acidez relevados.
Rossini señaló que la acidez no es homogénea entre regiones, tipos de suelo ni chacras. Por eso, el abordaje debe hacerse con herramientas de agricultura de precisión, caracterizando los suelos y definiendo estrategias de corrección diferenciadas, consideró. “El pH es una medida que no solo ayuda al diagnóstico, sino que ayuda a la eficiencia productiva y económica del productor”, dijo.
Por qué no se encala
El tema se profundizó en una mesa de intercambio moderada por Gustavo Polak. Desde la producción participaron los ingenieros agrónomos Carlos Dalmás, del sur, y Guillermo O’Brien, del norte, con situaciones contrastantes en rubros, zonas y suelos.
El asesoramiento técnico estuvo representado por el Ing. Agr. Gonzalo Invernizzi y el propio Rossini. Por la academia participaron Sebastián Mazzilli, de Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), y Marcelo Ferrando, de Facultad de Agronomía. Completó la mesa el director del Estudio Terrasol, Juan Dalmás.
La discusión giró en torno a una pregunta: ¿por qué los productores no se animan a encalar? Desde la producción surgió la duda sobre el retorno económico. Rossini indicó que existe información consolidada sobre cómo se mueve el pH, pero el horizonte de la inversión pesa. “Estoy en una situación de arrendamiento de corto plazo. ¿Cuánto tiempo necesito para pagar esa inversión?”, ejemplificó.
Desde la academia se presentaron proyectos de “gran” escala financiados por el Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA), en conjunto entre INIA y Facultad de Agronomía. Su objetivo es generar curvas de calibración para definir cuántas toneladas de enmienda calcárea se necesitan para elevar un punto de pH.
El socio fundador de ProNutrition precisó que las diferencias entre suelos son marcadas. En suelos arenosos es “mucho más fácil” levantar el pH, mientras que en suelos “muy” arcillosos y con “alto” contenido de materia orgánica se requieren “muchas más” toneladas de enmienda para lograr el mismo efecto.
El cierre llegó con charla Agro Tedy en formato descontracturado, también junto a Gustavo Polak, que se ha vuelto un clásico de la jornada. El objetivo, apuntó Rossini, fue poner temas relevantes sobre la mesa con humor y autocrítica.
“Tomamos decisiones porque son modas, porque lo hace el vecino”, describió. Y mencionó al productor que, ante presiones comerciales, “termina tomando decisiones sin ni siquiera saber si lo precisa, si no lo precisa o por qué lo está haciendo”.




