
La demanda de seguros “es creciente y las pólizas que vamos emitiendo año a año tienen un crecimiento exponencial”, destacó a VERDE el director de Vigía Seguros, Santiago Ibáñez. Según explicó, en los últimos ocho a 10 años el área asegurada aumentó de forma sostenida.
Dentro del área de influencia de la compañía –con sede en Dolores, Soriano–, entre el 80% y el 90% de los productores contrata seguro de rendimiento o inversión todos los años, más allá de cómo vengan los pronósticos climáticos, señaló. “La cobertura la toma antes de sembrar los cultivos, según cómo se pronostique que va a venir el verano, pueden tomar una cobertura más o menos completa”, agregó el corredor.
El historial de cada productor pesa en las condiciones que ofrecen las compañías, precisó Ibáñez. Quienes especulan con el pronóstico y alternan la contratación de coberturas más completas suelen tener garantías más bajas, algo que podría condicionar la opción de tomar un seguro de rendimiento en un año Niña.
VERANO 2026-2027
La demanda de seguros agrícolas viene en aumento de cara a la zafra de verano 2026-2027. Con un escenario de El Niño previsto para los próximos meses, el interés de los productores se concentra en las coberturas de resiembra, granizo y falta de piso.
La operativa de esta campaña ya está en marcha. “Desde Vigía solicitamos a las empresas agropecuarias sus planes de siembra y, en base a esa información, sugerimos qué tipo de cobertura y qué capital de seguro corresponde a cada cultivo”.
En términos generales, las condiciones para la zafra que viene son similares a las de años anteriores, aunque hay ajustes puntuales, según la siniestralidad registrada en cada compañía durante la zafra pasada. Con El Niño suele ser mayor la frecuencia de tormentas, y el granizo se posiciona como la cobertura más relevante de la zafra, sostuvo el director de Vigía Seguros.
A esto se suma la cobertura por falta de piso, que protege ante un eventual exceso hídrico al momento de la cosecha, un riesgo especialmente sensible en el cultivo de soja.
La cobertura de resiembra, que protege el período de implantación, también gana peso frente a un escenario con lluvias que probablemente serán más intensas. “El período de implantación es bastante delicado y crítico”, indicó el corredor de seguros. El viento, principalmente en maíz, completa el cuadro de coberturas más demandadas para el verano.
Los seguros de rendimiento y de inversión cubren el tramo que va desde la floración hasta la madurez fisiológica, explicó Ibáñez. Un exceso hídrico importante en esa etapa del cultivo quedaría cubierto por estos productos.
La diferencia entre ambos está en el alcance. El seguro de inversión ya incluye la cobertura de falta de piso, mientras que el de rendimiento no la contempla, recordó. La elección entre uno y otro depende del capital que el productor quiera proteger y de su historial con la compañía.
COSTOS POR HECTÁREA
La mayoría de las tasas se mantiene respecto al ciclo anterior, afirmó Ibáñez. Tomando como referencia la soja, el cultivo de mayor extensión, un aforo de entre US$ 700 y US$ 800 por hectárea para granizo implica una tasa de entre US$ 11 y US$ 13 por hectárea, según se contrate con franquicia o con deducible.
Sumar resiembra agrega entre US$ 8 y US$ 17 por hectárea, dependiendo del capital cubierto. Un paquete completo de granizo, incendio, resiembra y rendimiento podría ubicarse en torno de los US$ 55 por hectárea, mientras que un seguro con cobertura de inversión se mueve en un rango similar, según la extensión del área asegurada y la trayectoria del cliente.
Para resiembra, falta de piso y rendimiento, los plazos vencen en general a fines de octubre, por lo que conviene cotizar con tiempo, planteó. Para el resto de las coberturas no hay mayores restricciones de plazo y el costo suele mantenerse sin cambios.




