
Para “evitar pérdidas” de rendimiento en maíz, la plantabilidad debe superar el 97% y el coeficiente de variación no debe pasar el 22%, precisó el integrante de Mecatech, Heber Raggio, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Mecatech trabaja en toda Argentina en el cuidado de las maquinarias, con foco en el mantenimiento y la revisión de desgastes previo a cada campaña. El objetivo es llegar al campo sin complicaciones que afecten la calidad de siembra.
Raggio explicó que el primer paso es un diagnóstico completo del cuerpo de siembra: cuchillas, paralelogramo, dispositivo de transmisión de carga, abresurcos, cuerpos tapadores y dosificador. «No es el único componente de la sembradora que tenemos que revisar, hay que revisarla por completo», sugirió.
Una vez ajustada la máquina, el foco pasa a la configuración en el campo. Según Raggio, no alcanza con lograr un “buen” distanciamiento entre semillas: también hay que controlar la profundidad y respetar la temporalidad de siembra para lograr una emergencia uniforme.
En ensayos realizados en Balcarce, Mecatech constató que la plantabilidad en maíz debe ubicarse por encima del 97% para no perder rendimiento. En coeficiente de variación, el límite se fijó en el 22% sin afectar el rinde.
Por una mala temporalidad, las pérdidas rondan entre el 10% y el 15%, señaló Raggio. Como ejemplo, citó que una hoja de retraso —equivalente a una semana— en el 30% de las plantas genera entre el 12% y el 15% de pérdida de rendimiento.
Superar los valores de referencia también tiene costo. Por cada punto de coeficiente de variación por encima del 22%, Mecatech estimó pérdidas de entre 30 y 40 kilos de maíz por hectárea, precisó Raggio.
Raggio indicó que la clínica de siembra de Mecatech se realizará el miércoles 9 de setiembre desde las 8.30 horas en Young, en el establecimiento El Cambará, en el marco de Copagran 360. La actividad arrancará con una presentación teórica de una hora a hora y media, en la que también participarán semilleros para exponer sus tecnologías genéticas.
Luego, el grupo se trasladará a una parcela para trabajar junto a una sembradora y repasar en el terreno los conceptos de diagnóstico, mantenimiento y configuración. «Tratamos de bajar todo lo teórico a campo y que la gente se lleve un resumen claro de las cosas básicas que hay que tener en cuenta a la hora de salir a sembrar», comentó.




