
Vietnam se perfila como uno de los mercados más “prometedores” para la carne uruguaya en el corto plazo, mientras que Indonesia mantiene una postura “más cauta” que está orientada al autoabastecimiento. Así lo señaló el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, tras una gira oficial del gobierno uruguayo por el sudeste asiático.
Describió una economía en plena expansión, con 100 millones de habitantes y un poder adquisitivo creciente. «Veo a Vietnam muy parecido a como veíamos a China hace 15 años», comparó. Y agregó que Uruguay tiene “buenas chances” de venderle carne a ese mercado.
El proceso de habilitación sanitaria está avanzado y depende, según explicó, más de gestos políticos que de trámites técnicos. La reciente visita oficial —encabezada por la vicecanciller, Valeria Csukasi, y el subsecretario de Ganadería, Matías Carámbula, — podría acelerar los tiempos. «Creo que con esta visita vamos a estar más cerca», sostuvo, aunque prefirió no arriesgar un plazo menor a un año. Los aranceles en Vietnam rondan el 5%, un nivel que calificó de “razonable”.
El panorama es distinto en Indonesia. El país asiático, compuesto por 1.200 islas con perfiles culturales propios, apuesta a desarrollar su propia producción antes que a importar. «Están más interesados en adquirir experiencia de cómo producir más y mejor, en lugar de importar», indicó Scayola.
Con una población de entre 280 y 300 millones de habitantes y escasa disponibilidad de territorio, Australia ya juega un rol relevante como proveedor. El titular del INAC consideró que Indonesia «tiene que quemar varias etapas» antes de convertirse en un mercado accesible para Uruguay, que además compite allí con ofertas de precio bajo.
Consultado sobre China, Scayola confirmó que Uruguay no completará la cuota asignada en 2026 debido a una faena menor a la del año pasado. Remarcó que la cuota está pactada a tres años (2026-2028) y que el problema de fondo es la falta de volumen exportable. «Tenemos que pensar como país no solamente en abrir mercados, sino en producir mucho más y vender mucho más», enfatizó.
Sobre la cuota libre de aranceles de 300.000 toneladas anunciada por Estados Unidos, Scayola aclaró que los países que ya cuentan con cupo propio —como Uruguay, Argentina, Australia y Nueva Zelanda— no accederán a ese cupo adicional, que sí representa una oportunidad para Brasil. Apuntó además que las condiciones comerciales estadounidenses fueron variables en los últimos dos años y que las negociaciones bilaterales quedan en manos de la Cancillería.
De cara a la posible salida de Brasil del mercado europeo y a la exigencia de la Unión Europea de productos libres de deforestación a partir de 2027, Scayola detalló que INAC lanzó en junio una campaña de marketing en Países Bajos y Alemania bajo el concepto «hecho en la naturaleza», destacando la producción a cielo abierto, libre de hormonas y con trazabilidad total.
Consideró que la eventual salida de Brasil “no generaría un salto brusco” en la demanda de carne uruguaya y argentina, aunque sí “podría aliviar la presión” por el reparto de cuotas. «Tenemos que cuidar nuestro nombre, tenemos que aumentar la producción», planteó.
Consultado sobre si Uruguay podría instaurar su propio sello de libre de deforestación —independientemente de la exigencia europea que rige a partir de 2027—, Scayola se mostró convencido de avanzar en esa dirección. Recordó que el trabajo lo empezó a desarrollar el Ministerio de Ganadería junto con INAC y otros organismos.
«Uruguay está en condiciones de decir que el 100% o el 99,9% de su producción es libre de deforestación», sostuvo. Y lo comparó con otros atributos ya consolidados del país, como la trazabilidad y la prohibición del uso de hormonas.
El titular del Inac fue más allá y planteó una meta concreta: «Si dependiera de INAC, toda la producción de (carne) de Uruguay a partir del 1° de enero saldría con un certificado que dice libre de deforestación», recalcó. Y aclaró, de todas formas, que la definición final depende de que el sector privado lo acepte y de que el Ministerio de Ganadería lo asuma como objetivo estratégico.
Scayola retomó una idea planteada semanas atrás en el programa por el director de Certificaciones de Control Unión del Grupo Peterson, Diego Cibulka, quien había señalado que Uruguay era el país mejor preparado para esta exigencia, pero que necesitaba mostrarlo con más ofensiva. El presidente de INAC coincidió con ese diagnóstico. «Los atributos de Uruguay no los escondería, los remarcaría», consideró. Acotó que el país tiene credibilidad y trayectoria de transparencia como para animarse a diferenciarse del resto de los oferentes.
Scayola cerró con una autocrítica sobre la falta de una política de Estado para incrementar la producción. Explicó que el país arrastra los efectos de las sequías de los últimos años y que la faena de 2026 será menor a la de 2025, sin indicadores claros de recuperación para 2027. «No hemos tomado la decisión de decir: queremos más producción», reconoció.

