
Las constantes lluvias de las últimas semanas atrasaron la entrada a los cultivos y postergaron aplicaciones de fertilizantes y control de malezas en el litoral oeste. Así lo señaló el asesor agrícola de esa zona, Néstor Leguísamo, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Las precipitaciones fueron dispares según la región. En julio, tras un período de necesidad hídrica hasta el día 18, luego cayeron entre 80 y 120 milímetros en Cololó (Soriano), en la Colonia Tomás Berreta (Río Negro) unos 30 mm, en Palmitas (Soriano) entre 30 y 40 milímetros en Palmitas y en parte de Colonia los registros han sido menores. “La humedad quedó constante, con mal tiempo y garúas, y eso complicó la entrada a la chacra para hacer las aplicaciones”, indicó.
La siembra temprana se hizo “muy bien, y en esos cultivos se pudo hacer la aplicación de urea, pero después con tantos días complicados, se fueron sumando chacras que también necesitaban sus aplicaciones”, comentó Leguísamo.
Pese al atraso, los cultivos de invierno se mantienen en “buen” estado. “Por ahora se los ve bien, no se han visto enfermedades ni malezas relevantes para aplicar”, señaló.
Agregó que algunos campos que llegaban con nitrógeno remanente por la sequía previa —la más afectada de la zona— “se fueron lavando” con las lluvias recientes.
El atraso también empieza a jugar en contra de los barbechos para el maíz de primera, cuya siembra suele arrancar entre el 10 y el 15 de septiembre. “Empieza a preocupar los barbechos para llegar en tiempo y forma; la gran mayoría todavía no pudo entrar», advirtió. Mencionó además la presencia de raigrás resistente en algunos lotes que es más difícil de controlar.
De todos modos, el área de maíz de primera “va camino a crecer”. Los “contratistas están recibiendo llamados para ampliar áreas, así que ya es un hecho que va a aumentar el maíz de primera”, sostuvo el asesor.
En colza, las siembras más tempranas ya iniciaron floración a fines de julio, un “adelantamiento” que Leguísamo no ve como “buena” noticia de cara a septiembre por las heladas.
Acotó que el frío de mayo y junio —el segundo mayo más frío en 46 años y el quinto junio más frío en 46 años— generó “fuertes” diferencias de desarrollo según fecha de siembra: los lotes más tempranos acumulan entre 1.500 y 2.000 kilos de materia seca, frente a 600 y 700 kilos en los más tardíos, en el mismo estado fenológico. La brecha entre fechas de siembra es de 15 a 20 días aproximadamente.
De cara al verano, Leguísamo remarcó que llegar a tiempo con la siembra será clave. “El 20 de octubre, en un año normal, a uno le queda medio incómodo; pero en un año en que en teoría va a llover, ya el 20 y pico hay condiciones para arrancar la siembra”, advirtió, en referencia a un año Niño con lluvias esperadas.




