
La campaña 2025/26 dejó una de las mayores demostraciones del impacto que tiene el riego sobre la estabilidad y la productividad del cultivo de maíz en Uruguay. Aunque los rendimientos promedio bajo riego retrocedieron respecto al récord de la zafra anterior, la fuerte caída registrada en los cultivos de secano llevó la diferencia entre ambos sistemas al mayor nivel de la última década. En entrevista con Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy, el coordinador técnico de Regadores Unidos del Uruguay, Gastón Sebben, señaló que la brecha alcanzó 8.500 kilos por hectárea, lo que está muy por encima del promedio histórico de 6.000 kilos.
Destacó que los productores integrantes del grupo obtuvieron un rendimiento promedio de 12.200 kilos por hectárea en maíz de primera bajo riego. Si bien el resultado quedó por debajo de los 13.600 kilos alcanzados en la campaña anterior, continúa superando el promedio histórico del grupo, ubicado en torno a 11.500 kilos por hectárea.
El técnico valoró que el dato más relevante de la zafra no fue el rendimiento absoluto del maíz regado, sino la diferencia respecto a los cultivos de secano. «No tuvimos el mayor rendimiento en riego, pero sí rendimientos en secano bastante deprimidos y con diferencias enormes entre el riego y el secano», explicó. Esa situación llevó la brecha productiva a unos 8.500 kilos por hectárea, el mayor registro desde que Regadores Unidos comenzó a sistematizar la información de sus productores.
Uno de los factores determinantes fue la elevada demanda de agua registrada durante el ciclo. En promedio, los sistemas aplicaron 320 milímetros de riego en maíz de primera, aunque con diferencias importantes entre regiones. Mientras que en el litoral oeste las necesidades se ubicaron entre 400 y 450 milímetros, en el noreste y el este del país rondaron los 280 milímetros, reflejando las distintas condiciones climáticas registradas durante la campaña.
A pesar de esas diferencias en la demanda hídrica, Sebben sostuvo que la mayoría de los sistemas logró cubrir adecuadamente las necesidades del cultivo y mantener elevados niveles de productividad. Las principales limitantes aparecieron únicamente en algunos establecimientos donde la disponibilidad de agua o el dimensionamiento de los sistemas de riego resultaron insuficientes para acompañar toda la demanda de la campaña.
Para el coordinador técnico de Regadores Unidos, los resultados vuelven a confirmar el principal aporte de la tecnología del riego: reducir la variabilidad entre campañas. Si bien existen años con mayores y menores rendimientos bajo riego, explicó que las diferencias son considerablemente menores que las observadas en secano, donde las condiciones climáticas pueden provocar fuertes oscilaciones en la producción. Esa estabilidad es la que, a su juicio, aporta mayor seguridad al negocio agrícola y permite sostener altos niveles de productividad incluso en campañas de elevada demanda hídrica.
Los resultados de la última zafra, junto con las estrategias de manejo para seguir elevando los rendimientos, serán uno de los ejes centrales de la jornada anual Manejo de Maíz Regado, organizada por Regadores Unidos del Uruguay, que se realizará este jueves 23 a partir de las 14 hs, donde también se presentarán trabajos sobre productividad, fertilización nitrogenada y evaluación económica de distintas prácticas de manejo.



