
Las intensas precipitaciones registradas durante el fin de semana volvieron a generar complicaciones para los productores del norte de Rocha. En algunas zonas se acumularon más de 200 milímetros en apenas 24 horas, provocando desbordes de cursos de agua, cortes de rutas y anegamiento de campos ganaderos.
Mientras los productores trasladan el ganado hacia las zonas “más altas” y “refuerzan la suplementación”, también enfrentan el “desafío” de esperar varios días hasta que los suelos recuperen condiciones para volver a trabajar normalmente. Así lo señaló el integrante de la Sociedad Agropecuaria de Rocha, Laureano Moreira, en una entrevista con Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Comentó que la situación “más compleja” se registró en el norte del departamento, donde las lluvias superaron ampliamente los registros habituales. En algunas localidades se acumularon más de 200 milímetros en un solo día, provocando inundaciones generalizadas, caminos rurales afectados y cortes sobre la Ruta 14, especialmente a la altura del arroyo 30 Bocas, donde el agua llegó a superar en unos 50 centímetros el nivel de los puentes, detalló.
Indicó que hacia el sur del departamento las precipitaciones fueron “menores”, con registros de entre 120 y 130 milímetros, una cantidad “importante” pero que era “necesaria” tras varios meses con “escasas” lluvias. “En el norte del departamento hubo más de 200 milímetros en 24 horas y eso complicó toda la zona con inundaciones y caminos cortados”, dijo.
El dirigente gremial explicó que la “prioridad inmediata” para los productores es trasladar el ganado hacia los sectores “más altos”. Es que “gran parte” del norte de Rocha está conformado por campos bajos, bañados y zonas con palmares, donde el agua permanece durante varios días después de cada episodio de lluvias intensas, señaló. En muchos casos, incluso, los animales permanecen sobre las banquinas o sectores próximos a las rutas mientras esperan que disminuya el nivel del agua. “El productor busca rápidamente las zonas secas porque el ganado no puede permanecer en los bañados inundados”, afirmó.
Moreira advirtió que el retiro del agua no implica una recuperación inmediata de los establecimientos. Hay lugares donde el agua demora entre siete y diez días en escurrir y, una vez que baja, todavía es necesario esperar que el suelo se pueda orear antes de volver a ingresar con animales o maquinaria, agregó. De lo contrario, el pisoteo puede deteriorar aún más las praderas y los potreros. “A veces es peor volver a entrar enseguida con el ganado porque termina rompiendo más las pasturas y el suelo”, sostuvo.
Mientras tanto, los productores recurren a la suplementación con fardos para sostener la alimentación de los rodeos concentrados en superficies reducidas. Moreira explicó que esa práctica ya venía siendo utilizada durante los últimos meses debido al déficit hídrico que afectó a varias zonas del departamento, por lo que muchos establecimientos llegaron a este episodio con reservas ya comprometidas.
Según indicó, la sucesión de períodos de sequía durante el verano y el invierno está modificando la planificación forrajera de los sistemas ganaderos. “Antes el fardo se preparaba pensando en las inundaciones; ahora también hay que hacerlo por la falta de forraje durante las secas”, afirmó. E indicó que “el productor ya entendió que tiene que invertir tanto en reservas de agua como de forraje porque las situaciones extremas son cada vez más frecuentes”.
Finalmente, el directivo de la gremial destacó que las lluvias también aportan un beneficio importante para el sector arrocero. Las precipitaciones permiten recuperar el nivel de las represas utilizadas para el riego, un aspecto que venía generando preocupación en algunas zonas del norte del departamento por la escasa acumulación de agua registrada durante los meses anteriores.
Escuchá a Laureano Moreira.




