
En el kilómetro 66 de la ruta 1, en el departamento de San José, Rainbow Uruguay desarrolla desde hace un año y medio un campo experimental propio. Allí la compañía prueba, compara y pone en proceso de registro los productos que en el mediano plazo llegarán al mercado uruguayo.
El ingeniero agrónomo José de Miquelerena, gerente de Investigación y Desarrollo (I+D) de la empresa, recordó a VERDE que Rainbow desarrollaba sus ensayos en chacras cedidas por productores, una modalidad que mantiene en paralelo.
El campo de San José, es la primera experiencia de la compañía, con una locación propia y de seguimiento cotidiano. “La ubicación que nos ofreció la gente de AGRI+D nos venía al pelo para hacerle un seguimiento cotidiano”, señaló De Miquelerena, quien calificó la experiencia como “novedosa” y “gratificante”.
La ventaja, explicó, es la planificación. Contar con un lugar fijo permite asegurar determinadas malezas complejas para el productor y trabajar sobre ellas de forma sistemática, en lugar de depender de la disponibilidad de terceros.
Allí conviven en este momento alrededor de 15 productos, entre herbicidas nuevos y mezclas, sin contar los testigos comerciales propios ni de la competencia que se usan como referencia. “Siempre estamos testeando, comparando, tenemos los testigos que ya son comerciales y los nuevos”, indicó.
LAS MALEZAS, EL PROBLEMA QUE NO CEDE
Para De Miquelerena las malezas siguen siendo “el principal problema del productor uruguayo”, aunque reconoció que van surgiendo otras problemáticas en otros segmentos. En el invierno, además del raigrás –cuyo manejo se complejiza año a año–, la compañía puso el foco en las brásicas, un frente que, según el gerente de I+D, “se está expandiendo” y sobre el cual Rainbow trabaja junto a cátedras e institutos de investigación.
De cara al verano, el desafío vuelve a ser el ya conocido: ciperáceas y capines en maíz y arroz, y yuyo colorado y carnicera en soja. Para ese escenario apunta buena parte de los lanzamientos que la empresa prepara para esta campaña.
CUATRO LANZAMIENTOS
El primero de los cuatro lanzamientos que Rainbow prepra para la próxima zafra es Topmazin Plus, a base de topramezona y dicamba, que la compañía está posicionando sobre el cultivo de maíz: una molécula con buen desempeño sobre capines y otra sobre malezas de hoja ancha.
De Miquelerena lo comparó con el rol que cumplió en su momento un producto equivalente para soja (Fomeflag Plus), capaz de “atajar los escapes” que quedan luego de los preemergentes aplicados en el barbecho. “Nos parece que va a andar muy bien”, afirmó.
Los otros tres productos se apoyan en principios activos residuales o de contacto ya consolidados en la región, con distintos posicionamientos. Locsufon Xtra es piroxasulfone al 85%, solo, para uso preemergente en soja, cereales de invierno (trigo y cebada) y maíz, con foco en el control de gramíneas difíciles como Lolium (raigrás) o Echinochloa, y de amarantáceas, como el yuyo colorado, acotó.
Locsufon Plus combina flumioxazin (15%) con piroxasulfone (34%), un PPO y un inhibidor de la síntesis de ácidos grasos, y se posiciona como herbicida preemergente de suelo, con quemado residual previo a la siembra de soja y maíz. El flumioxazin aporta el efecto de contacto y desecación rápida, mientras el piroxasulfone suma el control residual de gramíneas y latifoliadas.
El cuarto lanzamiento es Finacil Xtra, a base de saflufenacil al 70% WG. Rainbow lo posiciona como desecante en presiembra de soja, sin período de espera, con foco en hoja ancha, y como base para mezclar con hormonales sobre malezas más complejas.
“Los hormonales con los PPO se llevan muy bien y generan muy buen potenciamiento del control”, explicó De Miquelerena, quien adelantó que la compañía sigue probando ese producto en distintas combinaciones para definir con qué mezcla “anda mejor”.
Los cuatro productos, aseguró, ya están disponibles comercialmente para esta campaña, sujeto a los permisos correspondientes: “Si el puerto nos permite, los productos van a estar todos aquí para esta campaña”, comentó.




