
La campaña de cultivos de invierno de 2026 presenta condiciones climáticas excepcionales. Durante octubre, la radiación solar estuvo 20,5% por debajo de la media histórica en Paysandú y 17,3% por debajo en La Estanzuela, mientras que en Paysandú se registró el octubre más frío de los últimos 42 años. Sin embargo, la combinación de menor radiación y temperaturas más bajas podría amortiguar el impacto sobre los rendimientos de trigo y cebada, aunque persiste la incertidumbre sanitaria.
En referencia a estos y otros asuntos de interés para la agricultura fue entrevistado el docente del Departamento de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía, en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni (EEMAC), Maximiliano Verocai, en Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Septiembre y octubre fueron particularmente nublados, coincidiendo con etapas decisivas para la formación del rendimiento de los cultivos. El investigador analizó la radiación acumulada entre el 1 de junio y el 28 de octubre en EEMAC, Paysandú, y La Estanzuela, Colonia, comparando 2026 con 2012 y con la media histórica del período 1991-2020.
Los resultados muestran que la radiación acumulada de 2026 se ubicó por debajo del percentil 10 en ambas localidades, es decir, por debajo del umbral correspondiente al 10% de los años con menor radiación del período de referencia. Incluso frente a 2012, una campaña recordada por la escasa radiación y una fuerte epidemia de Ramularia en cebada, el acumulado actual resulta 9,2% inferior en EEMAC y 5,8% menor en La Estanzuela.
El mayor déficit de radiación
Verocai explicó que durante las primeras etapas de la campaña la radiación acumulada había acompañado relativamente bien los valores históricos. Sin embargo, el escenario cambió al ingresar en el período crítico de los cultivos.
“Septiembre y octubre han sido meses particularmente nublados, principalmente octubre”, señaló. Entre el 1 y el 28 de octubre, la radiación estuvo 20,5% por debajo de la media en EEMAC y 17,3% por debajo en La Estanzuela.
El momento en que ocurrió esta reducción resulta especialmente “relevante”, porque “muchos” cultivos de trigo y cebada atravesaron etapas reproductivas y de llenado de grano, según la fecha de siembra y el ciclo de cada cultivar. La menor disponibilidad de energía solar puede limitar la producción de biomasa y la formación del rendimiento.
El octubre más frío en Paysandú
A la baja radiación se sumó un comportamiento térmico también excepcional. Verocai indicó que 2026 viene siendo uno de los años más frescos de la serie climática utilizada por la Facultad de Agronomía. En particular, octubre fue el más frío de los últimos 42 años en Paysandú, según los registros de la EEMAC.
Las temperaturas reducidas explican buena parte del retraso observado en el desarrollo de los cultivos y en el inicio de la cosecha. “Los cultivos se han estirado un poquito en su ciclo”, explicó. Esta situación se observa especialmente en colza, cuya cosecha debería encontrarse más avanzada a esta altura del año.
El investigador distinguió los efectos de ambas variables: la radiación incide sobre la producción de biomasa y el potencial de rendimiento, mientras que la temperatura condiciona principalmente la velocidad de desarrollo y la duración del ciclo. Las bajas temperaturas podrían compensar parte del efecto de la radiación
Uno de los aspectos más relevantes del análisis es que el déficit de radiación no necesariamente se traducirá en una caída de rendimiento de igual magnitud. Verocai explicó que, para analizar el potencial productivo de trigo y cebada, se utiliza el cociente fototermal, que relaciona la radiación disponible con la temperatura. Este indicador permite interpretar mejor las condiciones de crecimiento durante los períodos críticos.
Aunque octubre presentó una radiación muy inferior a la normal, las temperaturas también fueron excepcionalmente bajas. Como resultado, el cociente fototermal se mantuvo relativamente próximo al promedio histórico tanto en Paysandú como en La Estanzuela.
Esta combinación podría amortiguar el efecto negativo de la menor radiación sobre la productividad. “Si bien venimos diciendo que la radiación fue menor y que eso afecta negativamente, la temperatura bajó mucho”, señaló.
Por esa razón, Verocai considera que los resultados de cosecha podrían ser mejores de lo que sugeriría una evaluación basada exclusivamente en la radiación solar.
A mitad de tabla
Al proyectar los rendimientos, el docente señaló que las condiciones climáticas no necesariamente anticipan una campaña de resultados extremadamente bajos. “Esperaría que fuera una zafra que estuviese ahí a mitad de tabla”, indicó. Sin embargo, advirtió que el principal factor de incertidumbre sigue siendo la sanidad de los cultivos.
En cebada, Ramularia se encuentra presente en una superficie importante y será necesario determinar cuánto afectó la capacidad de llenado y el rendimiento final. En trigo, las condiciones climáticas fueron favorables para el desarrollo de Fusarium, aunque hasta el momento la expresión de la enfermedad ha sido relativamente limitada. “Se dieron todas las condiciones para que explotara la bomba y por ahora está relativamente tranquilo”, señaló.
Verocai recordó que 2012 también estuvo marcado por una fuerte presión de Ramularia, pero presentó diferencias importantes respecto a 2026, particularmente por temperaturas más elevadas durante agosto, que aceleraron el desarrollo de los cultivos.
Para el investigador, la menor radiación de esta primavera debe analizarse junto con las temperaturas y la situación sanitaria, evitando anticipar resultados productivos únicamente a partir de una variable climática.

