
El avance genético está impulsando un crecimiento de la tecnología Enlist en el área de siembra de soja en Uruguay. La incorporación de variedades más adaptadas a las condiciones locales y con mayor potencial productivo favorece su adopción, por su aporte al manejo de malezas, señaló a VERDE el ingeniero agrónomo Germán Bremerman, gerente comercial de Erro.
Para el ejecutivo, la velocidad de ese crecimiento se explica por la combinación de dos factores: las herramientas que necesita el productor para controlar las malezas y una genética capaz de aprovechar esa mejora en el manejo para alcanzar mayores rendimientos.
Destacó que el respaldo genético es fundamental para alcanzar el nivel de adopción que se observa en Uruguay, porque las ventajas en el control de malezas deben estar acompañadas por materiales competitivos y adaptados.
Erro lanzó las primeras tres variedades Enlist en 2021. Bremerman recordó que entonces la tecnología se perfilaba como una herramienta interesante, aunque todavía no se dimensionaba el impacto que tendría en la agricultura uruguaya. La adopción terminó avanzando más rápido de lo previsto.
“Esta tecnología vino a hacer un aporte muy importante al manejo de las malezas”, afirmó. A esa contribución se sumó la incorporación de variedades con mayor adaptación y potencial de rendimiento, lo que fortaleció el interés de los productores y aceleró el recambio.
Bremerman estimó que las tecnologías Enlist y Conkesta superaron el 50% del área nacional de soja al cierre de la campaña pasada. Para la próxima zafra, proyectó que podrían llegar al 65% o 70%, al considerar tanto la semilla etiquetada como la de uso propio.
En el caso de Erro, ubicó esa participación por encima del 80%, con posibilidades de acercarse al 90%, dependiendo de la penetración de los nuevos lanzamientos. La expectativa se apoya en una oferta que combina adaptación, potencial productivo y un costo tecnológico que calificó “razonable”.
Además del efecto en la soja, Bremerman destacó que un mejor control de malezas permite dejar los campos en mejores condiciones para el siguiente cultivo. Por eso, consideró que el aporte de la tecnología también debe evaluarse dentro de la rotación.
Erro está presentando tres variedades para esta zafra: DM 70K70, un grupo siete corto; DM 60E62, grupo seis corto; y DM 64R64, una nueva generación con tecnología RR1, también de grupo seis corto.
Bremerman puso especial énfasis en DM 60E62, por su combinación de tecnología Enlist, adaptación y potencial productivo. De acuerdo con la evaluación de la empresa, el material supera en rendimiento y adaptabilidad a las variedades que actualmente integran su oferta, considerando las distintas tecnologías.
“Es un material con la tecnología que el productor necesita para hacer un buen manejo en el control de malezas, muy adaptado y con muy alto potencial”, señaló. Esa combinación permite que la adopción siga avanzando.
Además, indicó que hay disponibilidad de semilla para la campaña, aunque aclaró que los materiales de lanzamiento tienen una oferta más acotada. Esas variedades se importan porque todavía no cuentan con multiplicación en Uruguay. Por ese motivo, recomendó anticipar las decisiones para asegurar el acceso a los nuevos materiales.
Bremerman señaló que la suba del precio de la soja en Chicago mejora el ánimo de los productores y reduce el rendimiento de equilibrio necesario para cubrir los costos, lo que facilita la planificación de la próxima campaña. La mejora del precio podría contribuir a sostener la superficie de soja, luego de un escenario previo en el que el maíz aparecía con posibilidades de desplazar parte del área.
En esta primera evaluación, Erro no prevé grandes cambios en la superficie de soja respecto a la campaña anterior, aunque la distribución final dependerá también de la evolución del clima. Bremerman observó un crecimiento importante del maíz de primera, mientras que el panorama para el maíz de segunda aparece menos definido.
En ese escenario, destacó el espacio que se abre para la soja después de las oleaginosas de invierno. Esa oportunidad, sumada a los mejores precios, favorece la permanencia de la oleaginosa en la rotación, consideró.
Lograr una buena implantación será uno de los principales desafíos de la zafra, advirtió. Por eso, la preparación “será clave” para aprovechar las condiciones que ofrezca el clima y y aprovechar en el campo las oportunidades que ofrecen los mejores precios, la tecnología y el avance genético.
Una vez alcanzada una buena implantación, consideró que las lluvias podrían favorecer el desarrollo de la soja. Al mismo tiempo, un año húmedo exigiría un seguimiento más cercano de malezas, plagas y enfermedades.
Además, consideró que si aparecen condiciones adecuadas entre el 15 y el 20 de octubre, será importante contar con maquinaria, semilla y demás insumos preparados para sembrar.




