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Agricultura
El mejoramiento genético abre una nueva etapa para el girasol, afirmó Ulrich de Nidera
17 de julio de 2026
Leandro Ulrich NIDERA_17072026

El girasol continúa recuperando protagonismo dentro de las rotaciones agrícolas uruguayas y la mejora genética aparece como uno de los principales motores de esa expansión. La incorporación de híbridos con “mayor” potencial de rendimiento, “mejor” contenido de aceite y “más” tolerancia a enfermedades permite “fortalecer” la competitividad del cultivo, en un contexto donde también “crece” el interés por ampliar la superficie sembrada.

Así lo señaló el gerente de Desarrollo de Producto de Nidera, Leandro Ulrich, durante el lanzamiento de la zafra de maíz y girasol organizado junto a Agrocentro, en una entrevista con Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy. Y sostuvo que la empresa mantiene un “fuerte” programa de mejoramiento genético, con una amplia red de ensayos distribuida en toda la región girasolera.

El objetivo es seleccionar materiales que combinen alto potencial de rendimiento con mejoras en contenido de aceite, comportamiento sanitario y características agronómicas como resistencia al vuelco y adecuada posición del capítulo. “Invertimos mucho en mejoramiento genético para ofrecer cada año productos superiores”, enfatizó.

Para la campaña 2026/27, Nidera pondrá a disposición de los productores uruguayos los híbridos NS 1113 CL y NS 1115 CL, ambos orientados a maximizar el rendimiento y el porcentaje de materia grasa. Ulrich destacó que este último aspecto adquiere especial importancia porque determina el rendimiento bonificado que finalmente recibe el productor. “El contenido de materia grasa es clave porque define una parte muy importante del resultado económico del cultivo”, dijo.

En cuanto al manejo, el técnico explicó que los dos híbridos comparten recomendaciones generales vinculadas a la fecha de siembra, la fertilización y el control de malezas. Remarcó, sin embargo, que la densidad de plantas debe ajustarse específicamente para cada material, a partir de los resultados obtenidos en los ensayos realizados por la empresa. Según indicó, esa información está disponible a través de la red comercial de Nidera en Uruguay. “Cada híbrido tiene una densidad óptima y es importante respetarla para expresar todo su potencial”, afirmó.

Respecto a la evolución del cultivo, Ulrich señaló que Argentina atraviesa una “fuerte” expansión del área sembrada y que Uruguay muestra una tendencia similar. Explicó que el crecimiento se concentra principalmente en zonas que años atrás no eran tradicionales para el girasol, fenómeno que también se observa en distintas regiones argentinas.

A su entender, esa incorporación de nuevas áreas ofrece un importante potencial de desarrollo para los próximos años. “Si el girasol sigue creciendo, probablemente lo haga en esas zonas que hasta hace poco no eran tradicionales para el cultivo”, indicó. Uno de los principales temas abordados durante la jornada fue el manejo de Phomopsis, enfermedad que históricamente representó una de las mayores limitantes para el girasol en Uruguay.

Ulrich explicó que el mejoramiento genético trabajó específicamente sobre este aspecto mediante ensayos, en los que la enfermedad se provoca artificialmente para someter los materiales a una elevada presión sanitaria. Ese proceso permite seleccionar únicamente los híbridos con mejor comportamiento frente al patógeno. “Hoy contamos con híbridos que muestran un muy buen comportamiento frente a Phomopsis”, sostuvo.

El especialista también se refirió a otro de los desafíos habituales del cultivo: los daños provocados por aves. Explicó que el mejoramiento genético avanzó incorporando capítulos más decumbentes, lo que dificulta el acceso de los pájaros a los granos. No obstante, Ulrich aclaró que el manejo agronómico continúa siendo una herramienta fundamental para minimizar las pérdidas.

En ese sentido, recomendó realizar la desecación previa a la cosecha cuando el cultivo alcanza la madurez fisiológica, con el objetivo de adelantar la recolección y reducir el tiempo de exposición al ataque de aves. “La combinación entre genética y manejo permite disminuir significativamente el daño por pájaros”, afirmó.

Ulrich consideró que la evolución genética registrada durante los últimos años posiciona al girasol como una alternativa cada vez más competitiva dentro de las rotaciones agrícolas. A su entender, la mejora simultánea en rendimiento, sanidad, estabilidad y contenido de aceite constituye la principal explicación del renovado interés que despierta el cultivo tanto en Uruguay como en Argentina. “La genética permitió resolver muchas de las limitantes históricas del girasol y hoy el cultivo vuelve a crecer con fuerza”, valoró.

Escuchá al gerente de Desarrollo de Producto de Nidera, Leandro Ulrich.

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