
A partir de este mes de agosto toda aplicación fitosanitaria realizada en colza, carinata y camelina debe registrarse en un sistema digital habilitado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). La medida surge de una resolución de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) y busca dar trazabilidad a los tratamientos en cultivos con destino mayoritario a la Unión Europea, mercado que impone límites máximos de residuos particularmente estrictos.
Pablo Núñez, ingeniero agrónomo y encargado de Registros y Desarrollo de Productos de Cibeles, analizó los alcances de la nueva exigencia y las alternativas de manejo sanitario que maneja la empresa.
Núñez explicó a VERDE que el sistema del MGAP resulta sencillo de operar, aunque exige un requisito previo ineludible: que los productos utilizados cuenten con registro específico para colza, carinata y camelina en su etiqueta. Sin ese registro la aplicación no puede declararse correctamente, lo que deja al productor expuesto frente a la normativa vigente.
Cibeles trabaja en ese grupo de cultivos desde los inicios de la colza en el país, en la etapa más reciente de expansión del cultivo, con una línea de fungicidas, insecticidas y herbicidas registrados para esos destinos.
La empresa busca comunicar esa disponibilidad de productos en un momento en el que la trazabilidad pasa a ser una condición de acceso al mercado europeo.
CLAVES PARA LA UNIÓN EUROPEA
La colza es uno de los cultivos de mayor crecimiento en el área agrícola uruguaya, con Europa como destino principal de la producción. Ese mercado exige, en algunos casos, la no detección de determinados activos en el grano cosechado. Núñez señaló que el epoxiconazol y la trifloxistrobina son los dos fungicidas más cuestionados en la actualidad, presentes en numerosas mezclas comerciales, incluidas dos formulaciones de Cibeles, lo que restringe su margen de uso en lotes con destino europeo. “Tenemos que hacer bien los deberes, porque es una forma de sostener la producción, pudiendo llegar a esos mercados y cumplir con sus exigencias”, indicó.
Desde 2012 la empresa evalúa la combinación de difenoconazol y azoxistrobina, base del fungicida Stigma Duo. Según Núñez, los ensayos muestran resultados de control en casi todo el complejo de enfermedades del cultivo, con excepción de bacterias y mildiu.
Respetando los tiempos de espera, indicó que estos activos no presentan problemas de residuos para la Unión Europea, por contar con un nivel de tolerancia más holgado, motivo por el cual Cibeles concentra en ese producto su recomendación principal para colza con destino de exportación.
La empresa mantiene, de todos modos, registros vigentes para otros activos de uso habitual entre productores, que algunos prefieren por su desempeño, pese a la limitante de residuos.
Núñez insistió en que el control temprano define el resultado sanitario del cultivo. Recomendó monitoreo y diagnóstico antes de decidir una aplicación, evitando intervenir cuando la enfermedad ya está generalizada. “La idea es llegar antes de tener un desastre, porque si bien los productos son buenos y tienen efecto curativo, siempre es mejor hacer un manejo preventivo y no esperar a que la enfermedad empiece a atacar”, explicó.
Según describió, las condiciones predisponentes para el desarrollo de enfermedades ya están presentes en los lotes de colza. Los ensayos de Cibeles ubican a alternaria, phoma y roya blanca como las principales enfermedades controladas por el Stigma Duo en ese cultivo.
RAMULARIA, EL FOCO EN CEBADA
La consulta se extendió a cebada, cultivo donde se detectaron algunos focos de ramularia. Núñez recordó que Cibeles trabaja desde hace años con carboxamidas como complemento de los triazoles, ya que las estrobilurinas solas no alcanzan a controlar la enfermedad.
La empresa lanzó recientemente el fungicida Zonda 180 EC, una triple mezcla de piraclostrobina, fluxapiroxad y epoxiconazol que, según describió, cubre todo el complejo de enfermedades de los cereales con muy buena eficiencia, y resulta especialmente eficaz contra la ramularia, la enfermedad que suele escapar al control de otras mezclas disponibles en el mercado.




