
En un mundo donde todo cambia a mayor velocidad, “no tomar decisiones puede ser más riesgoso” que tomarlas, advirtió el presidente de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), Claudio Zuchovicki, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Zuchovicki dialogó sobre este y otros asuntos, tras su conferencia Decisiones económicas en un marco incierto, realizada en la jornada anual de Pronutrition. “El cambio fue siempre y siempre tuvimos cambios. Lo que nos agarró medio distraídos es la velocidad con la que cambian las cosas”, señaló.
El economista sostuvo que tiene una visión “optimista”, incluso respecto a la inteligencia artificial. Sin embargo, habrá que esforzarse para ser protagonistas de lo que viene y ganar la confianza y la credibilidad de la gente, dijo.
En esa línea, el presidente de BYMA apuntó que el valor se trasladará al servicio posventa. “No voy a comprar metro cuadrado, voy a comprar el servicio que me da el metro cuadrado: seguridad, logística”, ejemplificó.
Sectores con oportunidades
Consultado sobre los rubros con mayor potencial, Zuchovicki señaló en primer lugar a la energía, porque la inteligencia artificial la demanda, y a la minería. Allí ve una ventaja para Argentina, aunque la consideró temporaria.
Destacó también a los alimentos, con foco en la eficiencia. “Más calidad que cantidad”, resumió, al explicar que la ciudadanía china ya empieza a comer “mejor” y exige más calidad. Completan la lista el entretenimiento, el ocio y la salud, porque cada generación se cuida más.
El rol del Estado
Sobre el sector público, Zuchovicki afirmó que su función es “mejorar” la calidad de vida. Para eso, debe cobrar solo los impuestos necesarios para “corregir desigualdades” y proveer la infraestructura que el privado no puede construir.
“Si yo para producir algo tengo que hacer 18 trámites, tiene más poder el funcionario que me habilita un trámite que mi iniciativa privada”, advirtió. A su juicio, eso genera más desigualdad, porque no crea riqueza, solo administración.
Entiende que el escenario está cambiando, porque la tecnología expone y transparenta. Lo ilustró con un restaurante de cocina abierta: es más caro, pero la gente lo prefiere. “Lo malo va a decantar y vas a privilegiar lo bueno”, sostuvo.
Precisó que no se trata tanto de desregular como de desburocratizar. “Mucha burocracia para hacer algo es costo. Y ese costo lo termina pagando el consumidor”, advirtió.
Agrandar la torta
Si bien evitó opinar sobre Uruguay por no conocer el tema en profundidad, remarcó que en Argentina la gente pide crecimiento. “Para agrandar la torta necesito gente que arriesgue y que se la juegue”, dijo. Y agregó que para eso debe haber una rentabilidad acorde.
Sobre el gobierno del presidente argentino, Javier Milei, el economista reconoció que comparte el rumbo ideológicamente, aunque puede discutir la velocidad y las formas. “Uno hace lo que puede con lo que tiene”, dijo. Y subrayó que será la sociedad la que convalide si el cambio vale la pena.
Una ventana que no es eterna
Ante la comparación de la región con el proceso que vivió el Golfo Pérsico con el petróleo y el gas, el economista coincidió en parte. Explicó que Argentina produce lo que el mundo quiere comprar e importa lo que baja de precio, con una balanza comercial récord cercana a US$ 25.000 millones.
“Estamos en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Está mal dormirnos sobre los laureles porque eso es temporario”, advirtió. Graficó que “la edad de piedra se acabó sin que se acabe la piedra”.
Por eso, el titular de BYMA consideró que ese impulso debe acompañarse con conocimiento y cambio tecnológico, aunque el propio conocimiento también tenderá a ser un commodity. “Es un tema de coraje y de implementación”, enfatizó. Y entre las fortalezas regionales resaltó la democracia, la alternancia, la educación y la naturaleza.
¿Renta básica universal?
Sobre la posibilidad de una renta básica universal, Zuchovicki se mostró cauto. Explicó que, si las empresas son más productivas, pagarán más impuestos, y que la tecnología abaratará los bienes básicos.
“No importa el salario, importa el salario disponible”, planteó. A su entender, el desafío pasará más por la satisfacción personal y por sentirse relevante que por lo estrictamente económico.

