
La expansión de los drones agrícolas viene acompañada de equipos “más accesibles” y una “creciente” familiaridad de los productores con la herramienta. El director de Baynal, Miguel Remuñan, hizo un balance “positivo” del primer año de asociación con Megaagro y destacó que el desafío pasa por capacitar al usuario y sostener un “fuerte” respaldo posventa.
“La persona que está atrás del control remoto tiene que estar capacitada, tiene que saber utilizar su herramienta”, sostuvo. Y remarcó que la calidad de aplicación es clave porque los drones trabajan con volúmenes de agua reducidos.
Entre las ventajas, el empresario mencionó la posibilidad de operar sin transitar sobre el cultivo ni el suelo, aplicar cuando la humedad impide el ingreso de maquinaria tradicional, y otros usos como la distribución de fertilizantes y la siembra de coberturas.
La renovación de la oferta impulsa la demanda: citó los modelos DJI T55, T70 y T100 —este último también con doble batería—, con el T100 como el de mayor venta y el T55 como puerta de entrada, con un costo inferior a US$20.000 y capacidad de cubrir entre 100 y 150 hectáreas por día.
Con casi 14 años de trayectoria de la marca en Uruguay, Baynal apuesta a consolidar esta etapa de mayor adopción con capacitación y asistencia sostenida, resaltó Remuñan.




